De acuerdo con la Biblia, el trabajo es un mandato de Dios. Él nos ha indicado que hay seis días para trabajar y uno para descansar, a saber, el sábado. Eso significa que se trata de un vínculo sagrado que ennoblece al ser humano y le brinda los recursos para mantener a su familia. Asimismo, el dinero es un elemento sagrado y un medio para adorar a Dios. El trabajo es pacto con Dios que conlleva bendiciones del cielo. Por eso, trabajar es una experiencia espiritual. De ahí que uno de los frutos del trabajo -el dinero- también tenga un vínculo que nos acerca al Padre celestial. En la Biblia se nos invita a devolver el diezmo, una muestra de fidelidad al Señor.