Una luz que ilumina el camino

Una luz que ilumina el camino.

“Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti” Isaías 60:1.

En Mateo 5:13-16 Jesús nos compara con “la sal de la tierra”, y con “la luz del mundo”, y a pesar de que nuestra reflexión se titula: “Una luz que ilumina el camino”, comenzaremos analizando la comparación que Jesús hace con la sal.

En el mundo antiguo la sal tenía un gran valor. Tanto que, de hecho, con ella se solía pagar el sueldo de las legiones romanas. Este pago se llamaba salarium, de donde deriva nuestro “salario”. ¿Qué te parecería si te pagaran tu trabajo con sal?

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Amor, sumisión y obediencia.

Posiblemente no ha habido otro pecado en la historia de este mundo que haya sido tan castigado por Dios, como lo es la idolatría. Individuos han sido aniquilados por idolatría, familias, comunidades, ciudades, países, regiones, e imperios completos, han sido raídos por Dios, por practicar la idolatría. Desde que el hombre pecó, la idolatría nació.

Diferentes formas de idolatrías han existido en la historia de la humanidad, desde adorar a un pedazo de leño o una piedra, adorar a la misma naturaleza, adorar a un humano, adorar a un muerto y adorar al mismo diablo han existido en este mundo, todas ellas en diferentes formas, todas ellas idolatrías.

“Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.” Salmos 86: 8 Leer más

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado.

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” Salmo 143:10.

Actualmente, la palabra “obediencia” no pasa por sus mejores momentos. Casi se ha convertido en un concepto anticuado. Evidentemente, la palabra hace que la gente piense en la esclavitud y la opresión, en la violencia y el castigo. La gente del siglo XXI es tan autosuficiente que no tolera la idea de que nada ni nadie pueda ser dominado.

Los votos tradicionales de matrimonio han cedido el paso a expresiones más poéticas. De modo que la palabra “obedecer” ya casi no se usa. Nadie quiere que lo obliguen a obedecer a nada ni a nadie; ni a la ley, ni al maestro, ni al predicador y aún menos al padre o a la madre.

No obstante, si queremos ser capaces de dar nuestro mejor potencial, la obediencia es necesaria.

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El ejemplo perfecto

El ejemplo perfecto.

“Porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis” Juan 13:15.

Recuerdo que, de niño, observaba a los hermanos de la iglesia mientras se lavaban mutuamente los pies en el rito de humildad, justo antes de la Cena del Señor.

En ese entonces no entendía el significado de lo que hacían. Su verdadero significado se me escapaba incluso después de ser bautizado y empezar a participar con otros jóvenes de mi edad.

En Pakistán es común la expresión “mostrarle a alguien el zapato”. Es una muestra de desprecio por la otra persona. Ahora podemos comenzar a entender por qué Pedro le dijo a Jesús: “¡No me lavarás los pies jamás!”. “Mostrarle a alguien el zapato” es el insulto más grave porque se considera que el pie es la parte más vergonzosa del cuerpo. Por eso Pedro no podía permitir que Jesús tocara sus pies.

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Un tiempo para Dios

Un tiempo para Dios.

“Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré” Salmo 5:3.

El pastor Richard O’Ffill cuenta una anécdota que ocurrió una vez en su hogar. Relata que su hijo menor trabajaba en los jardines de una clínica de reposo. Durante la semana, guardaba la ropa de trabajo en la clínica y el viernes la llevaba a su casa para que su madre la lavara. Una tarde lluviosa de viernes, la esposa de este pastor le pidió que saliera y llevara la ropa sucia que su hijo había dejado en el automóvil. Como llovía demasiado fuerte, para salir, además de la canasta, el pastor tomó un paraguas. Ya en el auto, fue poniendo la ropa sucia en la canasta hasta llenarla. No quería hacer un segundo viaje; así que amontonó el resto de la ropa sobre la canasta llena. Luego se dispuso a regresar a la casa. Pero, mientras caminaba bajo la lluvia, la ropa que amontonó de más empezó a caer al suelo.

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Instruye al niño en su camino

Dan:1,2) “Y el Señor entrego en sus manos a Joacim, rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios. Los llevó a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y guardó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.”

Nabucodonosor invadió a Jerusalén; con su genialidad, con su gran ejército, tomó la ciudad con la destreza militar que poseía, Pero la Biblia dice: “…Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá…” (Daniel 1:2) Nabucodonosor llegó a Jerusalén, la venció y la tomó, pero todo esto sucedió simple y sencillamente porque Dios así lo permitió. Fue un día triste para Jerusalén: la nobleza de Israel fue llevada cautiva a Babilonia. La brillante juventud, en quienes la esperanza y el futuro de la nación hebrea estaban depositada, fueron llevados cautivos a un país extraño; entre ellos estaba Daniel.

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Familias que oran juntas

Familias que oran juntas.

“En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz” Salmo 55:17.

Si deseamos disfrutar de salud espiritual, cada día tendremos que apartar un tiempo para estar a solas con Dios. Para muchos, el mejor momento para la meditación personal es a primera hora de la mañana. Algunos se sienten incómodos ante la idea de estudiar la Biblia por la sencilla razón de que no les gusta estudiar. Si tú eres uno de ellos, ¿qué te parecería la idea de leer la Biblia? A la mayoría de la gente, la idea de leer la Biblia no le resulta incómoda. Hay personas quienes se proponen leer la Biblia de tapa a tapa, como si se tratara de una novela o un cuento. Pero no es extraño que se queden atorados en Levítico, y pierdan la lectura a partir de ese libro del antiguo testamento. Si este es tu caso, puede que te resulte mejor y más útil leer la Biblia “a la carta”; es decir: un poco de aquí y otro poco de allí…

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No tomarás el Nombre de Dios en vano

Ex.20:17, La palabra (vano) quiere decir vacío y sin valor, significa que no debes de tomar el nombre de Dios sin darle valor. Se cuenta la historia de un asaltante de banco en Israel, que era diestro, pero en sus asaltos siempre sostenía el arma con la mano izquierda, porque de esa manera cuando salia del banco con el botín, tenia el acto piadoso de tocar la Mesusá, un objeto que los judíos ponen en el marco de sus puertas como recordatorio de la Ley de Dios, tocarla cuando estaba abandonando la escena del atraco, eso es un ejemplo de lo que significa tomar el Nombre de Dios en vano.

¿Cual es el punto aquí? ¡Cuán diferente sería que todos los cristianos tomaran el Nombre de Dios seriamente! Lo que nos dice este mandamiento es lo siguiente: No profeses el Nombre de Dios  si para ti no significa nada, no pretendas ser un seguidor, si no vives como un seguidor de Dios. Si vas a decir que eres seguidor de Dios, si vas a cubrirte con el manto de su Nombre, si van a conocerte como integrante del pueblo de Dios. Entonces tienes que prepararte para vivir como tal. Por favor, no tomes el Nombre de Dios en vano.

Bendiciones para ti.

La palabra de Dios es alimento

La Palabra de Dios es alimento.

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Más que la miel a mi boca!” Salmo 119:103.

Durante el tiempo que vivió en la tierra, todo lo que hizo Jesús estuvo íntimamente relacionado con su uso de las Escrituras. Desde que, en el templo, cuando contaba con tan solo doce años de edad, enseñaba a los ancianos hasta que, en la cruz, exclamó: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?”, las Escrituras fueron su guía.

Un claro ejemplo de esto lo encontramos cuando Satanás lo tentó en el desierto. Jesús venció con las palabras: “Escrito está”. También cuando los fariseos trataban de ponerle alguna trampa para acusarle ante el sanedrín, él usaba la Palabra de Dios para mostrarles su error y no encontraban razón alguna en sus palabras para acusarle: “¿Qué dice la Escritura?”; “¿No habéis leído?”; “¿No está escrito?”.

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Nada es demasiado difícil para Dios

Nada es demasiado difícil para Dios.

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado” Mateo 9:22.

He oído que algunas personas han hablado de la fe como si se tratase de una excavadora capaz de empujar a Dios. Una vez escuché a un famoso curandero que decía: “Si se tiene fe, se le puede decir a Dios qué tiene que hacer”.

En la otra cara de la moneda, ¿cuántas veces habremos oído decir: “Oramos y no sucedió nada; será que no teníamos suficiente fe”? ¿Es posible que unos tengan tanta fe y otros tan poca?

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