¿Existe el mal?

¿Existe el mal?

“No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir” Mateo 5:17.

Un pastor relata que cierto día, un ministro de otra denominación le envió un correo electrónico en el que le decía que su iglesia creía que el Antiguo Testamento tenía que ser desechado. Le dijo que no creía que un cristiano tenga que observar la ley.

En tiempos de Jesús, la Biblia solo se componía de lo que hoy llamamos Antiguo Testamento: la Ley, los Escritos y los Profetas. La ley estaba dividida en tres partes. La primera era la ley ceremonial, que representaba el plan de salvación en tipos y símbolos. Esta ley indicaba a Israel cómo tenía que adorar a Dios. Seguía la ley judicial, lo que hoy llamaríamos las leyes civiles de Israel.

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