Misericordia inmerecida

Misericordia inmerecida.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mateo 5:7.

Hace unos años, Hildegard Goss-Mayr, del Movimiento Internacional de la Reconciliación, relató esta historia real: Durante los trágicos combates que tuvieron lugar en Líbano a lo largo de la década de los setenta del siglo pasado, un alumno de un seminario cristiano iba andando de un pueblo a otro cuando cayó en una emboscada tendida por un guerrillero druso. El guerrillero le ordenó que bajara por un sendero con el fin de fusilarlo.

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Cumplir la ley

Cumplir la ley.

“El fin de todo discurso, es éste: Venera a Dios y guarda sus Mandamientos, porque éste es todo el deber del hombre” Eclesiastés 12:13.

Supongamos que estoy conduciendo por la ciudad donde vivo. Imagina que llego a un cruce y el semáforo que corresponde a mi vía está en rojo. Me paro y espero a que cambie. Cuando se pone en verde, continúo; pero luego, al cabo de medio kilómetro, hay otro semáforo que también está en rojo. Esta vez no me detengo, sino que, sin más, sigo adelante. Como puedes imaginar, al instante, detrás de mí, veo un automóvil con unas luces centellantes sobre la capota. Se trata de un agente de policía. Hace que me detenga junto a la acera. Bajo el cristal de la ventanilla, me pide mi permiso de conducir y me dice que me pondrá una multa por haberme saltado el semáforo en rojo. “Pero, agente”, replico yo, “no sé por qué tenía que detenerme en ese semáforo en rojo. Me detuve en el último y, en lo que a mí respecta, he cumplido la ley. No creo que tenga que detenerme más en ningún semáforo en rojo”.

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Lo que sucedió con los judíos se repetirá

La gente de DIOS en este mundo siempre ha sido y siempre será perseguida porque esta es una guerra de naturaleza espiritual. Y es dentro del pueblo de Dios que surgen los peores enemigos. De la familia de Adán surgió Caín y mató a Abel. De la familia de Abraham, Ismael se levantó contra Isaac. De la familia de Isaac, Esaú se levantó contra Jacob, y entre el pueblo de Israel han surgido muchos enemigos, incluido el retraso de su entrada en la tierra de Canaán por décadas. Entre los discípulos, Judas se levantó contra Jesucristo. Y así ha sido a lo largo de la historia. No sería diferente entre el pueblo judío, ni con la Iglesia Adventista. Debemos tener en cuenta que nosotros, que pertenecemos a esta iglesia, que es la última en la sucesión profética de las siete iglesias del libro de Apocalipsis, y según el criterio profético es la verdadera iglesia (muy fácil de probar), nosotros mismos no nos levantaremos contra esta iglesia. Esta advertencia es grave y urgente, ya que ya está sucediendo, y tiende a intensificarse. Leer más

El camino a la Vida

El camino a la Vida.

“Pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida” (Mateo 7:14).

En tiempos de Jesucristo, en Palestina la gente vivía en ciudades amuralladas que solían encontrarse sobre colinas o montañas. Al atardecer, las puertas de la muralla se cerraban. Por esa razón los viajeros que regresaban a su casa por la tarde, si querían entrar en la ciudad antes de la puesta de sol y dormir en lugar seguro, tenían que apresurar el paso por un camino empinado y rocoso.

Esa vía estrecha y sinuosa que conducía al hogar y al descanso dio a Jesús una idea para ilustrar la vida del cristiano: “Pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida” (Mateo 7:14).

La conversión y la regeneración son la puerta estrecha a través de la cual es preciso pasar para empezar a andar por la senda angosta. Esto significa que el corazón y el espíritu tienen que renovarse y que lo viejo ha de morir.

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Afinando las oraciones

Afinando las oraciones.

“Yo te he invocado por cuanto tú, Dios, me oirás; inclina tu oído, escucha mi palabra” Salmo 17:6.

¿Cuándo fue la última vez que oraste, no para pedir, sino para platicar con Dios?

Tal vez nos hemos cuestionado, o podemos llegar a cuestionarnos: Si Dios sabe lo que es mejor para nosotros y hace su voluntad, ¿para qué molestarnos en orar? Si la misma Biblia dice que “vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis, antes que las pidáis” (Mateo 6:8). Aunque él haga su voluntad, quiere que participemos en el esfuerzo. Oramos por iniciativa propia. Dios no nos impone su voluntad.

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Un pie en la iglesia y el otro en el mundo.

“Dios no nos ha llamado a la inmundicia, sino a la santificación » (1 Tes. 4: 7).

Hay tres etapas para simpatizar con las atracciones ilícitas del mundo. Etapa #1, la persona está en la iglesia, sin interés en lo mundano. Etapa #2, la persona está en transición, participa en atracciones que deben evitarse, pero aún continúa en la iglesia. En esta etapa, todavía tiene interés en ser salvada, pero comparte este interés en las atracciones de Satanás. Esta es la fase de tratar de servir a dos Señores. De hecho, la persona se va, pero aún no ha perdido todo interés en la salvación. Desea salvarse, pero tampoco quiere perder las atracciones del mundo. Si hay un momento en que otros hermanos y líderes de la iglesia deben prestar atención para ayudar, este es el momento. Leer más

¿Cambiarías a DIOS por un arete?

Jueces 8:24 – Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me de los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).

Estamos notando aquí que los ismaelitas (no los israelitas, la gente de DIOS), fueron identificados por los aros de oro que solían usar. Al examinar la Biblia, notamos que el uso de adornos (aretes, pulseras, collares, anillos, etc.) es una costumbre que proviene de los pueblos paganos, es decir, no seguidores del Dios de Israel. Cuando se nos dice que el pueblo judío llevaba estos adornos, se nos da a entender de que esta es una influencia maligna que ha contaminado al pueblo de Dios. Leer más

¿Qué es más deseable que la felicidad?

La vida proviene del amor, la felicidad proviene del cultivo del amor, que es la intimidad, Hay intimidad entre los seres humanos, necesaria para la felicidad, y hay intimidad entre los humanos y el Creador. Él es el origen del amor, es necesario para la intimidad, el amor y la felicidad entre los seres humanos. La intimidad con Dios se llama «adoración», y la intimidad entre los seres humanos se llama «honor», en el sentido de la deferencia respetuosa y el vínculo entre los humanos, incluida la comunicación y, preferiblemente, también la presencia física. La felicidad proviene de la adoración a Dios (pacto de amor con El Creador) y el honor entre nosotros (enlaces de pacto entre criaturas): la vida depende de estos dos tipos de pactos. Pero esencialmente nuestra vida feliz depende de lo que hagamos con la adoración. Porque Dios es la fuente tanto del amor como de la intimidad y la felicidad. Leer más

Una luz que ilumina el camino

Una luz que ilumina el camino.

“Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti” Isaías 60:1.

En Mateo 5:13-16 Jesús nos compara con “la sal de la tierra”, y con “la luz del mundo”, y a pesar de que nuestra reflexión se titula: “Una luz que ilumina el camino”, comenzaremos analizando la comparación que Jesús hace con la sal.

En el mundo antiguo la sal tenía un gran valor. Tanto que, de hecho, con ella se solía pagar el sueldo de las legiones romanas. Este pago se llamaba salarium, de donde deriva nuestro “salario”. ¿Qué te parecería si te pagaran tu trabajo con sal?

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Amor, sumisión y obediencia.

Posiblemente no ha habido otro pecado en la historia de este mundo que haya sido tan castigado por Dios, como lo es la idolatría. Individuos han sido aniquilados por idolatría, familias, comunidades, ciudades, países, regiones, e imperios completos, han sido raídos por Dios, por practicar la idolatría. Desde que el hombre pecó, la idolatría nació.

Diferentes formas de idolatrías han existido en la historia de la humanidad, desde adorar a un pedazo de leño o una piedra, adorar a la misma naturaleza, adorar a un humano, adorar a un muerto y adorar al mismo diablo han existido en este mundo, todas ellas en diferentes formas, todas ellas idolatrías.

“Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.” Salmos 86: 8 Leer más