Sugerencias de cuarentena.

“Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento…” Oseas 4:6

Nosotros, el pueblo de DIOS, no podemos darnos el lujo de descuidar «perecer por falta de conocimiento» (Oseas 4: 6). Para conocer la verdad, aquí proponemos pautas simples, que cada uno puede adaptar a su condición de vida. Las pautas se presentan en 3 ítem: 1º) estudio bíblico; 2º) estudio de la lección de la Escuela Sabática; 3º) estudio de los libros del Espíritu de Profecía. Esto es lo mínimo que todo Adventista del Séptimo Día debe estudiar para buscar conocimiento y educarse en la verdad, preparándose para ganar en esta vida y alcanzar la vida eterna. Adaptarse a su caso, ya que estas son solo propuestas e ideas sobre cómo estudiar, y estar mejor preparado para enfrentar los desafíos de todos aquellos que desean ser salvados para siempre. Leer más

¿Devoción o formalismo?

¿Devoción o formalismo?

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” Mateo 15:8.

Cierta vez Mahatma Gandhi (1869-1948), el líder hindú, viajaba en tren en un coche de tercera clase. A pesar de su popularidad, nadie de los que viajaban con él lo reconoció.

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Trasplante cardíaco

Trasplante cardíaco.

“Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” Ezequiel 36:26.

Cuando en 1967 el doctor Christian Barnard realizó la primera operación de trasplante cardíaco, el mundo vibró con inmenso entusiasmo y millares de cardíacos recuperaron las esperanzas.

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La venganza le pertenece a Dios

La venganza le pertenece a Dios

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, antes dad lugar a la ira de Dios. Porque escrito está: ‘Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor’” Romanos 12:19.

Muchas personas sufren enfermedades originadas en sentimientos de odio, con efectos en su organismo o en su personalidad.

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Tres condiciones esenciales

Tres condiciones esenciales.

“Cuando te vaya bien, sé feliz; y en el día del mal considera. Dios hizo lo uno y lo otro. Por tanto, el hombre no descubre lo que le traerá el futuro” Eclesiastés 7:14.

Todos tenemos días alegres y prósperos. Sólo no perciben la presencia de los días venturosos los que cultivan un espíritu ácido y sombrío. Hay personas que murmuran cuando llueve, pero no saben cantar cuando brilla el sol; que protestan por las espinas que incomodan, pero no se entusiasman con las flores que alegran la vida. Les falta, al parecer, la capacidad de saber disfrutar las alegrías de la vida en su plenitud.

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La iglesia y el amor divino

La iglesia y el amor divino

“Y yo conservaré en Israel 7,000 fieles, que no doblaron sus rodillas ante Baal, ni sus bocas lo besaron” 1 Reyes 19:18.

El pastor Enoch de Oliveira contó una de sus tantas experiencias como ministro. Relata que hace algunos años un encanecido miembro de una de nuestras iglesias fue a verlo. Abriendo el corazón, expresó con profunda angustia sus impresiones sombrías relacionadas con el futuro de la iglesia. “Nuestros jóvenes son frívolos y livianos. Los miembros se conducen de un modo general con impresionante apatía espiritual. Nuestras hermanas acompañan la moda con alarmante servilismo. Nuestras instituciones están infiltradas con el espíritu de este siglo”. Sus palabras traducían amargura y derrota.

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¿Nosotros u otros?

¿Nosotros u otros?

“Examinaos a vosotros mismos para ver si estáis en la fe. Probaos a vosotros mismos. ¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros? A menos que estéis reprobados” 2 Corintios 13:5.

Las críticas pueden ser clasificadas en dos categorías. La primera se compone de los que se critican a sí mismos, de los que se esfuerzan por conocer las propias faltas y deficiencia de carácter. Se sienten estimulados al autoexamen: “Cada uno examine su propia obra. Entonces el motivo que tenga para gloriarse, lo tendrá sólo para sí, y no ante otro” (Gálatas 6:4).

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Injusticia y falsedad

Injusticia y falsedad.

“Entonces Jesús le dijo: ‘Ni yo te condeno. Vete, y desde ahora no peques más’” Juan 8:11.

Los judíos llevaron a Jesús una mujer encontrada en adulterio y le pidieron que sentenciase el castigo que merecía.

“Le dijeron: ‘Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo acto del adulterio’” (Juan 8:4). Sus acusadores eran los escribas y los fariseos.

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Una obra perturbadora

Una obra perturbadora.

“Y presentándolos a los magistrados, dijeron: ‘Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad’”. Hechos 16:20.

Después de haber predicado en la ciudad de Filipos de Macedonia, Pablo y Silas fueron presos y, entre apuros y atropellos, conducidos a la presencia de los magistrados. Contra ellos testificaron los adversarios filipenses al decir: “Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad”.

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