Lectura Bíblica: Salmos 100: 1-4.

INTRODUCCIÓN Leer 2 Samuel 9: 1-8

Uno de los grandes y elocuentes ejemplos de amistad lo encontramos en la vida de David y Jonatán. Desde jovencitos, desde que se conocieron y comenzaron a convivir en el palacio de Saúl, sus almas se ligaron y se prometieron fidelidad en su amistad. Esa amistad llegó a ser tan fuerte y notable que su propio padre le dijo a Jonatán, esa amistad con el hijo de Cis, pone en riesgo el trono para ti, como heredero; pero este consejo y otros y cualquier intento que pudo hacer Saúl, esa amistad nunca fue entorpecida. Muchos años después cuando Jonatán juntamente con su padre cayó en batalla, David se lamentó y lo lloró profundamente.

Cuando ya David había sido nombrado rey de Israel, quiso cumplir la promesa que había pactado de mostrar bondad hacia la casa de Saúl. En su prosperidad, teniendo en cuenta este pacto, el rey preguntó: “¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor a Jonatán? (2 Samuel 9: 1). Y en respuesta se le habló de Mefi-boseth, hijo de Jonatán, que había sido cojo desde su niñez.

Notemos como describe la pluma de la inspiración, este hecho: “En la fecha de la derrota de Saúl por los filisteos en la llanura de Jezreel, la nodriza de este niño, tratando de huir con él, lo había dejado caer, y como consecuencia quedó él lisiado para toda la vida. David hizo traer al joven a la corte, y le recibió con mucha bondad, se le devolvieron las propiedades particulares de Saúl para el mantenimiento de su casa; pero el hijo de Jonatán había de ser huésped permanente del rey y sentarse diariamente a la mesa real… Se hizo muy amigo de David, y como su padre Jonatán, se convenció de que tenía el mismo interés que el rey escogido por Dios”. (PP. pág. 771).

Podríamos imaginarnos el profundo agradecimiento experimentado por Mefi-boseth, cuando se convenció de los planes que el rey tenía para él. Dice el relato bíblico que, al estar en la presencia del rey, el nuevo forastero, exclamó: “Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo para que mires a un perro muerto como yo? (2 Samuel 9:8) ¿De allá de aquella insignificante aldea, trasladarse hasta la capital? ¿De aquella humilde choza, ser heredero de su abuelo y huésped permanente en el palacio del rey?

Este relato bíblico ilustra perfectamente el fenómeno del cual nosotros hemos sido objeto. Como Mefi-boseth, hemos sido llamados para estar en la casa del rey y ser parte de su familia en esta tierra, motivo por el cual debemos vivir agradecidos.

  1. ¿QUÉ ES LA GRATITUD?

Algunas definiciones: 1-.*Sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

2.-*La gratitud es un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o se recibirá. La expresión de la gratitud ha sido históricamente un foco de varias religiones en el mundo.

3.-*La gratitud exige que haya un sistema de valores éticos, en donde están resueltos los conceptos de dar y recibir, además de una renuncia a la visión egocéntrica.

4.-*No quiere decir que gratitud es ´pagar´ un favor, sino por el contrario, es demostrar afecto y corresponder con una actitud amable y positiva.

5.-*Marco Tulio Cicerón dijo: “Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás”.

En cierta ocasión, siendo un pastor muy joven aún, asistí a un funeral, donde había muerto el jefe de la familia, después de un largo padecimiento. Como Uds. se imaginan, el ambiente era tenso y triste. Al depositar el ataúd en la fosa, varios amigos y compañeros de quien había muerto, tomaron la palabra para expresar su cariño y señalar las virtudes, de quien ahora iba a ser sepultado. Casi al final, la esposa tomó la palabra, triste, llorando y rodeada por sus hijos. –Pensé yo- ¿Qué va a decir esta pobre mujer, en estas circunstancias? ¿Podrá expresarse al afrontar esta pena? Para mi sorpresa ella comenzó sus palabras diciendo: “Esta tarde quiero agradecer a Dios, por los ___ años que Dios me permitió la compañía de mi esposo”. Y continuó mencionando algunos elementos, por lo cual estaba agradecida, a pesar de la tristeza que en ese momento experimentaba. Personalmente, fui impactado por las palabras de gratitud de esta sabia mujer en medio de esa triste despedida.

Es cierto que, en circunstancias como éstas, lo más fácil es ver el lado obscuro del horizonte. Pero con mucha frecuencia, ver el lado obscuro de nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean, se convierte en una forma de pensar. Pareciera más fácil identificar lo que no queremos que nos pase, lo que no nos gusta, lo que nos duele, lo que nos falta. Recordemos que nuestra mente está siendo constantemente bombardeada con diferentes tipos de información; tú decides qué información anidar en tu mente.

Si tenemos la tendencia a pensar negativamente, recuerda que nuestra mente, puede cambiar la forma de pensar. Aprendamos a ser agradecidos a fin de disfrutar más nuestra vida. Un sencillo, pero significativo ejercicio, puede ser éste: Date cuenta de todas las cosas malas que no te han sucedido. Mira a tu alrededor y date cuenta de todo lo bueno que tienes y que te ha sucedido.

Muchas veces vivimos la vida sin prestar atención a las pequeñas cosas buenas que nos suceden, porque sólo las más “espectaculares” llaman nuestra atención.

Es importante reeducar nuestra mente, a fin de percibir todas las cosas buenas que experimentamos en nuestro diario vivir.

Es importante que aquellas personas que nos rodean, tengan una visión optimista; por ello es determinante y trascendente la elección de amigos y compañeros. Intenta ser agradecido, nunca es tarde para aprender.

  1. ¿CÓMO SE MANIFIESTA LA GRATITUD? Lucas 6: 38 “Dad, y se os dará…

Si bien es cierto que la gratitud nos impele a dar, a compartir, no todas las dádivas son motivadas por la gratitud. Pero ese efecto, dar, en la vida de una persona verdaderamente agradecida, no se puede ocultar.

Hay personas que no experimentan gratitud, o quizá no han desarrollado la capacidad de expresarla. Su vida pareciera no haber sido tonificada con algún regalo, con algún favor especial o alguna bendición del cielo. La gratitud es un ángulo del amor, que para su desarrollo también requiere expresión.

-Se puede aprender! Yo crecí en un hogar donde no había mucha expresión de los sentimientos. Pero Dios me concedió una experiencia especial, siendo ya papá… En casa, Dios nos dio la bendición de dos hijos; una niña la mayor y un varoncito el segundo. Aun siendo hermanos, ambos eran muy diferentes. Recuerdo que cuando estaban chicos, los llevaba al parque, les compraba una paleta o una nieve, y al regresar a casa, el niño en forma espontánea decía: “Gracias papá, por la nieve; (o por la paleta). Al crecer, el hijo seguía manifestando muestras de cariño para con nosotros sus padres… situación que no sólo me permitió disfrutar, sino también aprender. Cuando él ya estaba fuera de casa, lejos de nosotros, no había una llamada telefónica que él no la terminara con un “te quiero papá”. Expresiones que a mí me costaba trabajo decir, quizá porque de pequeño no lo acostumbré en casa. Pero mi hijo me enseñó; hoy disfruto decirle a él, lo que él me decía cuando nos llamábamos.

En contraste con quienes son poco expresivos, están aquellos que muestran su gratitud en forma espontánea y generosa. Lo hacen con gestos, palabras, miradas y acciones; y literalmente se convierten en fuentes de bendiciones para los demás. *1Tesalonicenses 5: 18 “Dad gracias en todo…”

Hay un fenómeno que ocurre entre nosotros los miércoles, en la noche de cultos de oración, ¿lo han notado? A la hora de los testimonios, somos muy generosos para hacer peticiones; la lista de peticiones, en algunas ocasiones se hace casi interminable… No me mal entiendan, no estoy en contra que pidamos al Señor, es más, Dios mismo nos ha autorizado para que le pidamos a él. Le encanta al Señor escuchar y contestar nuestras peticiones. Pero posiblemente debiéramos con más frecuencia agradecer por aquellas peticiones que ya han sido contestadas; por aquellas bendiciones que ya hemos recibido.

*2Corintios 9:6 “El que siembra escasamente, también segará escasamente”. Con mucha frecuencia este texto lo hemos usado para invitar a la iglesia a ser generosa a la hora de ofrendar. Y me parece que está bien, es un texto hermoso y apropiado para dichas ocasiones; pero no pensemos que es un texto exclusivo de los tesoreros y directores de mayordomía. ¿Qué les parece si usamos este texto para sembrar, cultivar, cosechar y disfrutar la gratitud? Hagámoslo en el hogar, entre esposos; con los hijos. Hagámoslo en la iglesia, en la escuela, en el trabajo; en cualquier lugar donde estemos. Seamos generosos en dar palabras que toquen sensiblemente el corazón de nuestros oyentes.

Recuerdas que cuando éramos chicos, ¿mamá nos enseñó algunas palabras mágicas? Entre las cuales estaba: “Muchas gracias”. Algunas veces damos por sentado que algunas personas nos deben hacer algún trabajo o servicio, pero qué bendición para ellos y nosotros poder decirles: ¡muchas gracias! ¡Eres muy amable!

Algunas investigaciones han descubierto que el trabajo se disfruta mucho más, cuando se intercambian palabras gratificantes, en vez de juicios y críticas. Todos somos más felices cuando los demás nos respetan y nos agradecen por lo que somos o por lo que hacemos por ellos.

La gratitud, junto con la generosidad, constituye uno de los mejores caminos hacia la felicidad.

III. GEMAS ESCOGIDAS

Notemos algunos consejos prácticos, a través de estos pensamientos selectos:

*(Hablando del trabajo de los médicos, con sus pacientes) “Cuando pasó la crisis y el éxito es aparente, sea el paciente creyente o incrédulo, pásense algunos momentos con él en oración. Dad expresión a vuestro agradecimiento porque su vida fue perdonada… Las palabras de gratitud pueden fluir del paciente al médico; porque, Dios mediante, ligó esta vida con la suya; pero sean la alabanza y el agradecimiento dados a Dios, como el que está presente, aunque invisible”. (JT. Tomo 2, pág. 489).

“Nada tiende más a fomentar la salud del cuerpo y del alma que un espíritu de agradecimiento y alabanza. Resistid a la melancolía, a los pensamientos y sentimientos de descontento, es un deber tan positivo como el de orar. Si somos destinados para el cielo, ¿cómo podemos portarnos como un séquito de plañideras, gimiendo y lamentándonos a lo largo de todo el camino que conduce a la casa de nuestro Padre? (MC. pág. 194).

*” Es una ley de la naturaleza que nuestros pensamientos y sentimientos resultan alentados y fortalecidos al darles expresión… Enseñemos pues a nuestros corazones y a nuestros labios a alabar a Dios por su incomparable amor. Enseñemos a nuestras almas a tener esperanza, y a vivir en la luz que irradia de la cruz del calvario. Nunca debemos olvidar que somos hijos del Rey celestial, del Señor de los ejércitos”. (MC. pág. 195).

“Cristo apreciaba los actos de cortesía que brotaban del corazón. Cuando alguien le hacía un favor, lo bendecía con cortesía celestial. No rechazaba la flor más sencilla arrancada por la mano de un niño, que se la ofrecía con amor. Aceptaba las ofrendas de los niños, bendecía a los donantes e inscribía sus nombres en el libro de la vida”. (DTG. pág. 517).

CONCLUSIÓN:

Mis hermanos, ¿verdad que tenemos muchas cosas por qué agradecer a Dios? ¿Cómo Mefi-boseth, hemos sido incorporados a la familia del rey, no estamos contentos y agradecidos por ello? Queremos expresar nuestra gratitud a Dios, esta noche, levantemos nuestra mano derecha, para decirle: ¡muchas gracias!

Oración de gratitud.

 

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