INTRODUCCIÓN:

Hace algunos años tuve el privilegio de asistir a un programa de una de nuestras iglesias en los E. U., que celebraba el “Día de acción de Gracias”. Toda la iglesia se había dado cita para estar presente esa mañana, -aunque no era sábado-. Con anticipación la iglesia se había organizado y sirvieron un rico desayuno. Algunas de las hermanas se habían organizado y arreglaron el lugar de forma muy especial. Se habían comprado adornos especiales que se venden exclusivamente para dicha festividad, simulando el tiempo de la cosecha. Hay una clase especial de calabazas, muy apreciadas para los ciudadanos de ese país, que no pueden faltar en ocasiones como éstas.

Además de la convivencia y el buen desayuno, hubo momentos para dar testimonio, de la forma que Dios había guiado y acompañado a quienes así lo expresaron.

La celebración de esta festividad se remonta a los años 1500´s, en Inglaterra. Luego al venir los primeros pobladores a E. U., comenzaron a establecer esta festividad. Algunos historiadores ubican esta festividad desde el año 1921, como una expresión de gratitud por la buena cosecha. Al principio de la vida de en E. U. de los viajeros de Europa, agradecían a Dios por haberles permitido pasar con vida el primer año. Muchos de sus compañeros, murieron por frío, por hambre, por las picaduras de insectos y otras razones. Así que después de pasar por las peripecias de una nueva aventura en lugares como los que habían elegido para vivir y trabajar, agradecían a Dios.

En los años posteriores, la tradición siguió con los líderes civiles, tales como el gobernador William Bradford. Dado que al principio la colonia de Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de los 102 colonos, los nativos de la tribu Wampanoag ayudaron a los peregrinos dándoles semillas y enseñándoles a pescar. Así fue como se estableció esta bonita tradición, que actualmente es una de las más fuertes en el vecino país del norte, E. U.

Creo que agradecer a Dios, en una ocasión especial, cada año, bajo un ambiente festivo, no está mal. Sin embargo, lo malo podría ser manifestar gratitud a Dios sólo una vez al año. Somos objeto del amor de Dios y de sus bendiciones constantemente, de tal manera, que nuestra manifestación de gratitud a Dios, y también a nuestros semejantes, debiera ser constante.

  1. EXPRESAR GRATITUD, MEDIANTE NUESTRAS PALABRAS

Todas las personas pueden beneficiarse al hacer un esfuerzo por mostrarse agradecidos cada día. He aquí tres ideas, que nos pueden ayudar a sentirnos agradecidos.

*Toma conciencia de las cosas buenas, busca cuáles son y valóralas.

*Disfruta, asimila y presta atención a esas cosas buenas.

*Expresa la gratitud, anótala y agradécele a otras personas.

No olvidemos que los conceptos que se formulan en palabras, se fortalecen en nuestra mente. Algo tan sencillo como el saludo: ¡Buenos días! ¿Cómo amaneciste? La respuesta a ese saludo entraña gratitud o falta de ella.

En la Biblia tenemos algunos ejemplos:

*Lucas 1:46-50 Leer… María, la madre de Jesús, al conocer el designio divino de ser la madre del Redentor del mundo, acepta con gratitud y humildad la voluntad de Dios.

Lucas 2: 25-32 Leer… Simeón, en la presentación del niño Jesús, agradece a Dios el haber tenido el privilegio de que sus ojos contemplasen al Mesías prometido.

*Lucas 2: 36-38 Leer… Ana, la profetiza, agradece a Dios por haber tenido el privilegio de estar en la presentación de Jesús; de quien ella hablaba a todas las personas que esperaban la redención en Jerusalén.

“Tributemos alabanza y acción de gracias por medio del canto… Dad gracias en todo; porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5: 18) Este mandato es una seguridad de que aún las cosas que parecen opuestas a nuestro bien redundarán en beneficio nuestro. Dios no nos mandaría que fuéramos agradecidos por lo que nos perjudicará”. (MC. Págs.196, 197)

  1. EL CANTO ES UNA EXPRESIÓN DE NUESTRA GRATITUD

Expresa gozo, alegría y contentamiento por lo que Dios ha hecho en nuestro favor. Nuestros himnos son un medio de cristalizar nuestro agradecimiento. Notemos:

Himno No. 372

¿Cómo agradecer? ¿Cómo agradecer lo que hiciste en mi favor? Aunque indigno soy, me salvaste por tu gran amor… A Dios sea gloria… (2da estrofa) Quiero vivir Señor, para agradecerte solo a ti…

Himno No. 366

En Cristo hallo amigo. En Cristo hallo amigo y amante Salvador; contaré, pues, cuanto ha hecho él por mí. Hallándome perdido e indigno pecador, rescatome y hoy me guarda para sí… (2da estrofa) Jesús jamás me falta, jamás me dejará, es mi fuerte y poderoso protector. Del mundo hoy me aparto, de toda vanidad, para consagrar la vida a mi Señor…

Himno No. 369

Gratitud y alabanza. Gracias por tus bendiciones, Señor; te alabamos por todo tu buen don; gozo llena nuestra alma hoy.

El canto en la Biblia tiene el propósito de exaltar a Jehová, por su poder de librar, o por la confianza que se tiene en ese poder, mientras se espera la liberación.

El pueblo de Israel cantó en el cruce del Mar Rojo, como una expresión de gratitud por la tremenda liberación producida por el Señor (Éxodo 15: 1-21)

Cuando se produjo la impactante victoria de David frente a Goliat, se produjo un canto para festejar la victoria y para celebrarla. (1Samuel 18: 7) “Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.”

Los israelitas en el cautiverio babilónico recordaban su tierra, su ciudad, Jerusalén y su templo. Sus opresores les pedían que cantaran, pero esos cantos eran para celebrar en su morada. Se negaban a cantar en tierra extraña. (Salmo 137)

(Salmo 136:1) “Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia”. Este es uno de los salmos que se cantaban como parte del culto para exaltar el nombre de Jehová por todas las maravillas hechas en favor de su pueblo.

COMENTARIO.

Cuando leo este salmo en mi año bíblico y/o lo escucho en alguna lectura en la iglesia, no puedo dejar de recordar mi infancia en casa de mis padres. Siempre que había algún peligro al acecho, este salmo era leído y cantado en casa. Se leía la primera parte de cada versículo y toda la familia cantaba la segunda parte: “Porque para siempre es su misericordia”. Ahora viene a mi mente una escena: Una terrible tormenta, con truenos y relámpagos, que amenazaba la seguridad de la casa donde vivíamos, y al lado, en un pequeño techo sin paredes, mamá, parada con la Biblia abierta en sus manos, leyendo versículo tras versículo, mientras nosotros, sus hijos rodeándola cantábamos: “Porque para siempre su misericordia”. Esas poderosas palabras asentadas en nuestra mente infantil, confirmaban nuestra confianza y seguridad en el poder de Dios para librarnos.

III. ACCIONES EN FAVOR DE OTROS

Mateo 10: 8 De gracia recibisteis, dad de gracia. Las bendiciones que nosotros recibimos son motivadoras para compartirlas con quienes nos rodean. El Señor nos las concede precisamente para eso, para compartirlas. Ese fenómeno es tan significativo para nuestro Señor Jesucristo, que él mismo dijo: “… De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. (Mateo 25: 40) Sí, dijo Jesús: “A mí lo hicisteis”. Algunos ejemplos bíblicos:

Génesis 24: 17-22 Ante la cortesía y la amabilidad de Rebeca, Eliezer le ofrece un regalo.

Marcos 5: 15-19 El endemoniado gadareno está tan agradecido, por la transformación experimenta, que se ofrece a seguir con Jesús.

Ester 3: 21-23; Ester 6: 1-11 Mardoqueo denuncia un atentado contra el rey Asuero. Posteriormente en gratitud, el rey honra a Mardoqueo.

Lucas 7: 36-38, 44; Marcos 14:3. Simón, el que había sido leproso ofrece a Jesús, su benefactor, una cena especial en Betania, por gratitud a que le había sanado.

UNA ELOCUENTE HISTORIA

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre, pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su valor cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.

Ella, sin embargo, se apiadó de él y le trajo un vaso de leche. Él se lo tomó tímidamente y preguntó: ¿Cuánto le debo? No me debe nada, -respondió ella-. Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor. Entonces, le agradezco de corazón, respondió el joven.

Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no sólo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.

Muchos años más tarde, aquella joven, ya mayor, se enfermó gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista aquella enfermedad.

Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo del que procedía, inmediatamente se levantó y fue a verla. La conoció de inmediato. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.

Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería un valor astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a él la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora. Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y para su asombro, leyó al pie de la lista de enormes cifras:

“Todo está pagado completamente con un vaso de leche” Dr. Howard Kelly.

  1. LAS OFRENDAS TAMBIÉN HABLAN DE GRATITUD

Génesis 8: 15-20 Noé y su familia salen del arca contemplando los efectos que el diluvio había producido en la tierra y experimentado la profunda gratitud porque Dios les había librado y ahora están, a salvo. Esa gratitud llevó a Noé a ofrecer un holocausto.

Génesis 22: 11-14 Después de varios días de pena y dolor, y después de haber estado a punto de sacrificar a su propio hijo, Abraham sacrifica un cordero, que Dios provee un reemplazo.

¿Habrás tú cosechado, alguna buena acción que hicieron tus padres? ¿Habrás tu sembrado una semilla que producirá gratitud en algún corazón, que será cosecha para tus hijos?

GEMAS INSPIRADAS

2 Corintios 9: 7 “Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza o por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

“Unos pocos de conciencia sensible, devolvían a Dios alrededor de la tercera parte de todos sus ingresos para beneficio de los intereses religiosos y para los pobres. Estas exigencias no se hacían a una clase particular de la gente, sino a todos, siendo lo requerido proporcional a la cantidad que se poseías”. (JT. tomo 1, pág. 547)

“El Señor ha ordenado que la difusión de la luz y la verdad en la tierra dependan de los esfuerzos voluntarios y las ofrendas de aquellos que han participado de los dones celestiales”. (JT. tomo 2, pág. 40)

“Echad sobre el compasivo Salvador la carga de vuestra propia flaqueza, tristeza y dolor. Abrid vuestro corazón a su amor, y haced que rebose sobre los demás. Recordad que todos tienen que arrostrar duras pruebas y resistir rudas tentaciones, y que algo podéis hacer para aliviar estas cargas. Expresad vuestra gratitud por las bendiciones de que gozáis; demostrad el aprecio que os merecen las atenciones de que sois objeto. Conservad vuestro corazón lleno de las preciosas promesas de Dios, a fin de que podáis extraer de ese tesoro palabras de consuelo y aliento para el prójimo”. (MC. pág. 199)

CONCLUSIÓN

Mis estimados hermanos(as) manifestemos gratitud, con nuestras palabras, con nuestras acciones, con nuestras ofrendas y también con nuestros cantos. Permítanme incluir, al terminar, esta declaración: “Cuando los seres humanos cantan con el espíritu y el entendimiento, los músicos celestiales siguen los acordes, y se unen al canto de acción de gracias”. (Obreros Evangélicos, pág. 370)

¡Qué privilegio!

Unir nuestras voces de gratitud, en canto, a los acordes celestiales.

Unión Mexicana del Norte

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