Consejos para descansar mejor

Consejos para descansar mejor

Aunque algunas personas tienen graves problemas para dormir al punto de que necesitan atención médica, a continuación damos algunos sencillos consejos que, a la mayoría, nos ayudarán a conseguir el sueño reparador que necesitamos:

  • Tómate el sueño muy en serio. Proponte conseguir un sueño reparador cada noche.
  • Desarrolla hábitos de sueño regulares. El cuerpo funciona siguiendo ritmos; por tanto, procura ir a la cama cada noche y levantarte por la mañana a la misma hora, aunque sea fin de semana.
  • El ejercicio físico regular (la cantidad que te recomiende el médico) puede ser muy beneficioso para conseguir un sueño reparador. Cuando haces ejercicio el cuerpo quema energía y dormir, junto con la ingestión de alimentos adecuados, es la mejor manera de recuperarla. “Dulce es el sueño del trabajador…” (Eclesiastés 5:12).
  • No vayas a dormir con el estómago lleno. Desarrolla la rutina de tomar una cena ligera y frugal y evita comer durante las dos horas que preceden al momento de ir a la cama.
  • Evita las bebidas con cafeína, ya que es un estimulante y puede mantenerte despierto.
  • Evita las situaciones de estrés antes de ir a la cama. Saca el televisor del dormitorio de forma permanente. Resuelve las discusiones familiares durante el día, no en el momento de ir a dormir.
  • Céntrate en asuntos espirituales y reclama las promesas de Dios relacionadas con confiar en él. “Descansa en el Señor, y espera con paciencia en él. No te impacientes por el que prospera en su camino, por el hombre que hace maldad” (Salmo 37:7). Muchas personas piensan que leer algún salmo antes de dormir es altamente beneficioso. Los salmos suelen traer calma a la vida y paz al alma.

Relajan la mente y la preparan para el sueño.

El descanso semanal.

El sueño no es el único componente de nuestra necesidad general de descanso. Dios nos ordena que descansemos semanalmente. Él sabía que, a menos que no nos lo ordenase, no descansaríamos lo suficiente. Si las personas, movidas por el deseo de salir adelante, de ganar más dinero, de saber más, no se permiten conseguir dormir suficiente, ¿quién guardaría el sábado? Además, como todos los demás mandamientos de Dios, el descanso sabático semanal es para nuestro bien. Dijo a los hijos de Israel: “Que guardes los Mandamientos del Señor y sus preceptos que te ordeno hoy, para que te vaya bien” (Deuteronomio 10:13). Uno de esos mandamientos “para que les vaya bien” es descansar en sábado.

Dios instituyó el sábado como una parte de la semana de la creación original. Eso es, mucho antes de que existiera cualquiera otro de los Diez Mandamientos, el descanso sabático ya era santo: “Así quedaron acabados los cielos y la tierra, y su gran contenido. Y acabó Dios en el séptimo día la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de cuanto había hecho. Entonces Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de cuanto había hecho en la creación” (Génesis 2:1-3).

Originalmente, el Señor no bendijo el sábado con la intención de restringirlo a un solo pueblo. Creó el día de reposo para toda la humanidad, porque todos los pueblos tienen su origen en el Señor. “Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el paraíso. Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades durante un día de cada siete para poder contemplar más plenamente las obras de Dios y meditar en su poder y bondad. Necesitaba el sábado para recordar con mayor eficacia la existencia de Dios, y para despertar su gratitud hacia él, pues todo lo que disfrutaba y poseía tenía su origen en la mano bondadosa del Creador” (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, página 27).

Encontrar reposo para un cuerpo y una mente agitados exige algo que sobrepasa el hecho de poner la cabeza sobre la almohada y soñar sinsentidos. Es entrar en el reposo sabático celestial; es decir, apartar el sábado como el día que Dios bendijo y alejarnos de todo cuanto hacemos habitualmente para pasar tiempo con Dios mientras contemplamos lo que ha hecho por nosotros. Quienes han experimentado la paz, la serenidad y el gozo que provienen de anticipar el descanso sabático, y participar de él semana tras semana, conocen los beneficios físicos, espirituales y mentales que trae a las almas de los que están cargados por el trabajo.

Escoge el descanso.

Si no nos andamos con cuidado, las exigencias de nuestro tiempo acabarán dominándonos, lo cual irá en detrimento, incluso, de nuestra salud física, mental y espiritual. Dios nos dio dos poderosos métodos para romper los círculos viciosos temporales, dos maneras de encontrar descanso en la agitación: el sueño y el sábado. Escogerlos es una decisión personal.

Pero ante todo, el cielo desea que descubramos el gozo del reposo total, completo y seguro en Jesús y así podamos experimentar su verdadero descanso ahora y por toda la eternidad.

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