El dilema de los antibióticos

El dilema de los antibióticos.

Esta información es recabada y traída a ustedes gracias a estudios realizados por el Doctor Peter N. Landless, quien es cardiólogo nuclear certificado y director del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General, y el Doctor Allan R. Handysides, quien es ginecólogo certificado y exdirector del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General.

Los antibióticos son medicaciones muy útiles para luchar contra las infecciones y enfermedades causadas por bacterias. Trabajan matando las bacterias o impidiéndoles que se reproduzcan. Son muy útiles para controlar las infecciones y ayudar a que el sistema inmunológico del cuerpo elimine las bacterias perjudiciales.

Sir Alexander Fleming descubrió el primer antibiótico en 1928. Recién en la década de 1940 se usó la penicilina para tratar a los soldados heridos de la Segunda Guerra Mundial. Su éxito inauguró una emocionante era de progresos en el uso de antimicrobianos (antibióticos) para luchar contra las bacterias. Desde entonces se han producido muchas clases de antibióticos, hasta llegar al tipo de antibiótico llamado “de diseño”, que apunta a mecanismos sumamente específicos de control de la multiplicación y destrucción de las bacterias.

A pesar del entusiasmo que ha provocado este proceso de descubrimiento y mejora de los antibióticos, el proceso ha estado plagado de numerosos problemas. Algunas personas no toleran ciertos antibióticos; la intolerancia va desde la alergia severa (anafilaxis) que puede inclusive provocar la muerte, a sarpullidos cutáneos, diarrea suave o moderada, e infecciones adicionales con hongos como el Cándida. Asimismo, numerosas bacterias han desarrollado la capacidad de crear resistencia a los antibióticos; el mismo Fleming notó esta característica poco después del surgimiento de la penicilina. Esto ha provocado la necesidad de usar combinaciones de antibióticos, y también desarrollar lo que se conoce como antibióticos específicos de tercera y cuarta generación. Por años se ha reconocido el mecanismo mediante el cual las bacterias desarrollan resistencia; estos microorganismos sufren cambios genéticos, gracias a los fagos y los plásmidos. Esas pequeñas moléculas, o “paquetes” de ADN (material genético) pueden ser transferidos de una bacteria a otra.

Hace poco, científicos chinos notaron un desarrollo muy significativo y preocupante: la capacidad de ciertas bacterias de transferir esa resistencia en forma horizontal entre las diversas cepas bacterianas. Esto fue observado en la supervisión rutinaria de animales para el consumo, como es el caso de los cerdos. Fue la primera vez que se observó tal resistencia a la colistina, el antibiótico polimixina. Esto ha causado gran consternación en el mundo científico, que teme que si continúa desarrollándose semejante resistencia, el uso práctico y útil de los antibióticos podría llegar a su fin. Aunque la resistencia descrita se limita en el presente a China, se anticipa que se esparcirá por todo el mundo.

Es recomendable que, si tu médico de cabecera te recomendó algún tratamiento especial para algún caso especial de salud, siempre complementes este tratamiento con antibióticos, aun si te sientes mejor antes de terminarlo. Esto disminuirá la resistencia al antibiótico. Jamás deberían quedar sobras de antibióticos en tu botiquín, y anima a todos los que pueda para que sigan tu ejemplo.

Cabe dejar en claro que en la mayoría de los casos estos antibióticos pueden ser sustituidos por medicina natural, tal como Dios lo estableció a través de los alimentos que nos otorgó, llenos de vitaminas y minerales esenciales que necesita nuestro cuerpo, y en la medida de lo posible debemos preferir este tipo de remedios, no obstante, tengamos el cuidado necesario para no auto-medicarnos, y ante todo, seguir las indicaciones de nuestro médico de cabecera respecto a cualquier tratamiento, incluyendo instrucciones acerca de antibióticos.

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1 comentario de “El dilema de los antibióticos”

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