ESPIRITUAL O CARNAL: ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?

“Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16).

Nuestro enlace con el cielo

Antes de definir cristianos espirituales y carnales, debemos recordar que no estamos hablando de “pecadores” y “no pecadores.” Todas las personas, espirituales y carnales, son pecadores y necesitan a un Salvador. Nuestra justicia solo proviene de el. En lugar de ello, el criterio para la inclusión en un grupo o el otro es nuestra relación personal con el Espíritu Santo. Dios ha estipulado que no podemos cortar nuestra relación con el Espíritu Santo sin dañar nuestra conexión con el cielo (Mateo 12:32). Elena de White explica, “pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento y la fe no pueden alcanzarle. Es por el Espíritu Santo cómo obra Dios en el corazón;” (El Deseado de todas las gentes, p. 288).

Vale la pena repetir: a la única persona que debería evaluar como espiritual o carnal es a mi mismo. Dios puede trabajar en otros corazones y no necesita que yo ponga etiquetas en los hermanos miembros de iglesia. La buena es que, si estoy decepcionado por lo que Él revela a mi corazón, ¡el puede cambiarme comenzando hoy!

El miembro de iglesia espiritual

La persona espiritual es un verdadero cristiano convertido. Aunque nacido como un pecador, es llamado “espiritual” porque tiene una relación viva y creciente con el Espíritu Santo. El apóstol Pablo escribe, “En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque ¿Quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo? Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:15, 16).

Jesús es el centro de la vida de la persona espiritual y reina en su corazón y determina sus prioridades. La persona espiritual se ha comprometido por completo a Jesús y pide continuamente por el Espíritu Santo (Lucas 11:13). En el contexto de Laodicea, la persona espiritual puede ser llamado “caliente” (Apocalipsis 3:15). En la parábola de las 10 vírgenes, puede ser llamado “sabio” (Mateo 25:2-4). La persona espiritual experimenta la vida “más abundantemente” (Juan 10:10) y está lleno de “toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:19). Él se regocija de que ha sido “salvado por la fe” (Efesios 2:8). Aunque la persona espiritual enfrenta contratiempos y tentaciones, el fija sus ojos en Cristo.

El miembro de iglesia carnal

Una persona carnal puede tener una fingida o dividida relación con Dios. El puede ser silenciosamente indiferente al Espíritu Santo o incluso abiertamente rebelde. Aquí lo que el apóstol Pablo dice al respecto: “Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales, sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo. Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía, pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están actuando con criterios humanos?” (1 Corintios 3:1-4).

Aquí concluimos que el factor determinante debe ser nuestra relación con el Espíritu Santo. Carnal describe a una persona que vive en la carne; esto es, por el poder humano, no por el Espíritu Santo. Y la tragedia más grande es que no ha escogido recibir vida eterna (Romanos 8:9).

Pablo se dirige a las personas carnales como “hermanos”, lo cual muestra que eran miembros de iglesia. No los podía llamar “espirituales” porque no estaban suficientemente llenos del Espíritu Santo. No habían crecido en fe como debieran. Es posible ser miembro de iglesia por muchos años y todavía ser un cristiano carnal. Es posible tener conocimiento bíblico y todavía no madurar espiritualmente. Muchos cristianos carnales sienten insatisfacción, desaliento o falta de propósito en su vida espiritual. Muchos son apáticos y dicen “Simplemente somos pecadores. No podemos hacer nada al respecto.”

Otros cristianos carnales son entusiastas y activos, tal vez orgullosos de sus importantes posiciones en la iglesia. Tristemente, Jesús dice, “Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!’” (Mateo 7:22, 23). ¿Cuál era el problema? No tenían ninguna relación con Jesús y ninguna conexión viva con el Espíritu Santo.

Si encuentras en este momento que eres un cristiano carnal, ¡anímate! Tienes la posibilidad del comienzo de una nueva vida ahora mismo. Muchos cristianos carnales están en esa condición sin saberlo, y tal vez ya estás orando por una experiencia de fe más profunda. Jesús desea “que su alegría sea completa.” (Juan 15:11) y él te invita a descansar en la sólida esperanza de vida eterna.

Orando la Palabra de Dios

Todavía somos carnales, pero hay esperanza.

“Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales, sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo. Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía, pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos?” (1 Corintios 3:1-3).

Amado Señor, gracias por incluir “todavía” en este texto, porque me recuerda que no tenemos que permanecer en esta situación. Queremos que nos cambies hoy. Gracias porque la envidia, la contienda y las divisiones son sanadas cuando vivimos en el Espíritu Santo.

¿Estamos pidiendo con motivaciones carnales?

“Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” (Santiago 4:2, 3). Padre, vivimos en pobreza espiritual porque no pedimos, o pedimos con motivaciones egoístas y humanas.

Transforma nuestras oraciones y guíanos a través de tu Espíritu Santo.

Más oraciones sugerentes

Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.

Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.

Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.

Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.

Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.

Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.

Himnos sugeridos

Himnario adventista: Sublime gracia (#303); En Jesucristo, mártir de paz (#360); Anhelo ser limpio (#254);

Comprado con sangre por Cristo (#296); Jesús hoy espera entrar en tu ser (#237).

Otras canciones: Cámbiame, Señor; Ante ti, oh Dios.

Unión Mexicana del Norte.

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