LA SOLUCIÓN DE DIOS A NUESTRA LUCHA

“Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará” (Lucas 9:23, 24).

Dos secretos para el reavivamiento duradero

Jesús ofrece una solución para los cristianos carnales que quieren convertirse en cristianos espirituales. Él dice, “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.” (Juan 15:4). “Permaneced en mí.” ¿Pero cómo? Elena de White dice que permanecer en Cristo significa—

  1. “recibir constantemente de su Espíritu” y
  2. “una vida de entrega sin reserva a su servicio” (El Deseado de todas las gentes, p. 630).

Esta solución divina de dos partes nos lleva no solo al reavivamiento sino también a una vida cristiana feliz. ¿Por qué? Jesús dijo, “Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa” (Juan 15:11). Al seguir estos dos pasos, experimentamos a “Cristo en nosotros,” y su presencia en nuestras vidas diarias, y esto significa que compartimos la esperanza de su gloria (Colosenses 1:27).

El punto crucial: Diariamente pedimos y recibimos por fe el derramamiento del Espíritu Santo, y diariamente rendimos todo lo que tenemos y somos a Dios. ¡El provee el gozo!

En el Día 1 hablamos acerca de cuán importante es pedir por el Espíritu Santo y en el Día 3 estudiamos nuestra necesidad de rendirnos. Hoy daremos un vistazo a estos dos conceptos nuevamente – con un enfoque especial en nuestra necesidad diaria de pedir y rendir.

¿Por qué debemos pedir diariamente por el Espíritu Santo?

Años atrás leí la historia de un pandillero que se convirtió a Cristo. El confesó de todo corazón su perjurio, robos y otros crímenes y como resultado experimentó una tremenda intervención divina. Dios cambió completamente su vida.

Esto me impresionó. Me dije a mi mismo, Me va bien en la mayoría de los casos, pero no tengo experiencias como estas. Así que oré, “Señor, quiero confesar todos los pecados que sé que he cometido y los pecados que me revelarás. Además, me levantaré una hora más temprano todos los días para orar y estudiar la Biblia. Quiero ver si tú también intervienes en mi vida.”

¡Alabado se Dios, el sí intervino en mi vida! No porque yo gané algún mérito por levantarme temprano sino porque diariamente me coloqué en el lugar donde el Espíritu Santo podía alcanzarme. Si un fresco bautismo del Espíritu Santo era una necesidad diaria para Jesús en la tierra, ¿Cuánto más nosotros necesitamos este poder? Pablo escribe acerca del hombre interior “que por dentro nos vamos renovando día tras día,” y ora que el pueblo de Dios sea “por medio del Espíritu, fortalecidos hasta lo íntimo de su ser” (2 Corintios 4:16 y Efesios 3:16). Elena de White ofrece esta esperanza: “El Señor está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que le sirven, que los padres a dar buenas dádivas a sus hijos. Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu.” (Hechos de los apóstoles, p. 41. Nuestro “ser interior” necesita cuidado diario.

¿Por qué debemos rendirnos a Jesús diariamente?

Tratando de ayuda a sus discípulos a entender la naturaleza sacrificial del discipulado, Jesús les dijo, “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga” (Lucas 9:23). El negarse a sí mismo es dar a Jesús el control de nuestras vidas cada día. El apóstol Pablo lo explica de esta manera: “Cada día muero” (1 Corintios 15:31).

Como humanos nos resistimos a rendirnos, olvidándonos de que “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Recibimos vida física en el momento del nacimiento, pero comemos todos los días para mantener la salud. Recibimos vida espiritual cunado nacemos de nuevo, pero necesitamos comida espiritual o moriremos. Así como no podemos comer nuestras comidas con anticipación, tampoco podemos rendirnos a Cristo para mañana. Elena de White escribe, “Por muy completa que haya sido nuestra consagración en la conversión, no nos servirá de nada a menos que se renueve diariamente” (Our Father Cares, p. 144).

Como comenzar

La mejor manera—y única manera—de recibir el Espíritu Santo y rendirnos a Jesús es teniendo una vida de devoción diaria con él. A menos que escojamos a Dios cada día, nuestras promesas y buenas intenciones son como “frágiles telarañas “(El camino a Cristo, p. 47). ¿Te comprometerás hoy a compartir la mejor parte de tu día con Él? “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33).

Orando la Palabra de Dios

Permanecer en la mejor relación que hay.

“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí…Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá” (Juan 15:4, 7).

Señor, gracias por hacer crecer nuestra confianza cuando nos rendimos diariamente a ti. Dirígenos para conocer mejor al Espíritu Santo. Permite que tus deseos sean nuestros deseos.

Vive en la mejor relación cada día.

“Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga” (Lucas 9:23).

“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33).

Amado Señor, enséñanos a ponerte a ti primero en todo. Enséñanos a como comenzar cada día contigo.

Más oraciones sugerentes

Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.

Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.

Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.

Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.

Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.

Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.

Himnos sugeridos

Himnario adventista: Te quiero mi Señor (#246); Día en día (#425); Fija tus ojos en Cristo (#211); Cristo me ayuda

(#408); Abre mis ojos (#30); Buscad primero (#226).

Unión Mexicana del Norte.

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