(Daniel 3:1-6)  (Daniel 3:13-18)

Avanzamos conociendo mejor la biografía del misionero más abarcante de la historia antigua: el inspirado evangelista Daniel. Veamos la manera en que Dios se las arregla para salvar a Nabucodonosor y, por su medio, a los habitantes del vasto reino de Babilonia. De veras que nuestro Dios es amoroso hasta lo sumo.

De la estatua de Nabucodonosor no nos quedamos sin una confirmación histórica. Heródoto, escribió que en sus días se construyó una gigante estatua de oro, además escribió que toda persona y extranjero estaba obligada a adorar la estatua, antes de entrar a la ciudad.

Diodoro Siculus también escribió acerca de una estatua que existía en el templo de Bolus, cuyo templo se encontraba en la llanura de Dura. Muchos creen que esta es la misma estatua de Nabucodonosor.

En los tiempos antiguos eran comunes las estatuas gigantes, por ejemplo estaba la estatua llamada coloso de Nero que medía 110 pies de altura es decir 33.52 metros. También encontramos la estatua llamada el coloso de Rodas que medía alrededor de 112 pies de altura (34.13 metros) y que tomó trece años para ser construida. De acuerdo a la historia clásica, ésta era considerada como una de las siete maravillas del mundo. El coloso de Rodas fue destruida por un terremoto, su peso era tan excesivo, que cuando sucedió el terremoto, la estatua cayó al suelo, y su mismo peso la enterró totalmente bajo la tierra.

La mayoría de expertos, concuerdan que la estatua de Nabucodonosor no era de oro sólido, la estatua podía haber sido una estatua hueca o una estatua de madera revestida de oro puro. Se calcula que era imposible para Nabucodonosor junto con todos sus príncipes, tener esa cantidad de oro para hacer una estatua de esa dimensión. También la mayoría llega a la conclusión que las medidas de la estatua era incluyendo la base o pedestal de la estatua, ya que esa era la manera de medir una estatua para esos días, desde el nivel de la tierra hasta la parte más alta de la estatua.

5°-que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; (Daniel 3)

La mayoría de estos instrumentos existen en la actualidad: La bocina es la trompeta de metal que conocemos en la actualidad.

Las flautas las tenemos en la actualidad, casi no han cambiado, siendo las más comunes en nuestros días la flauta simple y la flauta transversal.

El tamboril era una especie de guitarra de diferentes figuras, el cuerpo de la guitarra era redondo como un tambor y tenía un cuello extensamente largo, se tocaba con un arco parecido al arco del violín. Tenía más o menos un metro de largo, 10 cuerdas y 45 gradas musicales.

El arpa y el salterio eran dos instrumentos similares, en la actualidad casi no se usan estos instrumentos, las arpas que existen en la actualidad son más pequeñas, más portátiles, y con un sonido más fino y elegante.

La zampoña es el origen del piano de nuestros días y se cree que la zampoña era una derivación del arpa o de la lira o una combinación de ambas. La zampoña consistía en una caja de 2 pulgadas de profundidad, es decir 5.8 centímetros, con 24 notas y cada nota con tres cuerdas, el músico ponía la zampoña en sus piernas y con la yema de sus dedos tocaba el instrumento, parecido a la forma en que se toca el piano en la actualidad.

“1°-El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. 2°-Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.” (Daniel 3)

Todo hombre tiene como parte de su naturaleza la adoración, si no tiene a quien adorar es capaz de ponerse de rodillas y adorarse él solo.

No se sabe cuánto tiempo había pasado desde que Daniel reveló e interpretó el sueño a Nabucodonosor hasta la erección de la estatua.

Posiblemente hayan dos razones por la cual Nabucodonosor construyó la estatua: La primera pudo haber sido por gratitud a sus dioses, y la segunda pudo haber sido por veneración a él mismo. Solo con el hecho que “envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado” (Daniel 3) era una prueba contundente que la estatua no era cualquier estatua, y que la celebración no era cualquier celebración.

La manera verdadera para tratar el pecado es a través de los principios de la religión. En la llanura de Dura estaba la estatua de noventa pies de altura (27.43 metros), posiblemente era una estatua hueca, no es de admirar, no hay un ídolo que sea sólido, todos ellos son huecos y son engañosos.

La estatua estaba construida, el rey se veía esplendoroso sentado en su trono, los más altos oficiales del reino coronaban la asamblea, la música inundó la llanura y una gigante multitud, al unísono se postró de rodilla para adorarla, menos tres que se mantienen en pie.

13°-Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. 14°-Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? 15°-Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? 16°-Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17°-He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18|-Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. (Daniel 3)

Tres jóvenes de pie, y una multitud postrada. Estaban desobedeciendo las órdenes del rey, el castigo era el horno de fuego.

El fuego no era un castigo inusual para Nabucodonosor, Dios había sentenciado por medio de su profeta Jeremías, a Acab y a Sedequías, por ser profetas falsos. Dios los condenó a ser muertos por Nabucodonosor y también por fuego.

21°-Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y acerca de Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en mi nombre: He aquí los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará delante de vuestros ojos. 22°-Y todos los transportados de Judá que están en Babilonia harán de ellos una maldición, diciendo: Póngate Jehová como a Sedequías y como a Acab, a quienes asó al fuego el rey de Babilonia. (Jeremías 29)

El fuego es uno de los castigos que han usado los impíos y las religiones falsas. Desafortunadamente no solo Nabucodonosor ha usado el evangelio del fuego para imponer la religión a sus prójimos, la iglesia católica también lo ha hecho.

En toda Europa encontramos nombres de mártires que murieron calcinados por el fuego. Entre los más renombrados tenemos a Patrick Hamilton and George Wishart en Inglaterra, Shush en Francia, Huss en Bohemia. España no se ha quedado atrás, posiblemente es el país número uno en asesinatos religiosos perpetrados a sus ciudadanos por medio de la santa inquisición.

Estos tres habían escuchado con claridad las palabras que dicen: “3°-No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4|-No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5°-No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Éxodo 20)

Allí estaban los jóvenes hebreos, con firmeza en sus rostros, con fe en sus corazones, con Dios por arriba de ellos, y con todo el mundo bajo sus pies. Esta es una religión de principios, una religión que trasciende el entusiasmo, una religión que no es una decoración, una religión que no es un sentimentalismo, sino una religión profunda, inmovible, con resistentes principios de vida, que sostiene y define a sus poseedores y que los viste con el sagrado manto del heroísmo. Una religión así, tiene como fundación una doctrina verdadera.

Los jóvenes hebreos se están enfrentando a un perfecto dilema: La vida o la muerte. Si escogían la vida, tendrían una vida llena de placeres en todas sus formas. Si escogían la muerte, tendrían una muerte llena de terror en todas sus formas.

El castigo era severo para el que no adorara la estatua del rey, pero a pesar de la amenaza, los jóvenes hebreos se mantuvieron firmes a su religión y fieles a su Dios. De esto aprendemos lo siguiente:

1- Hijos de padres respetables pueden ser sometidos a humillantes circunstancias

2- Hijos que no cuentan con la protección de los padres, muchas veces tienen la habilidad de levantarse y ser prósperos en la vida

3- La religión es el mejor preservador para los niños que son separados de sus padres y de sus amigos

4- Los efectos que marca la religión en los corazones jóvenes generalmente son los mejores, construyen una piedad vigorosa en la mente y el corazón de los niños

Varios principios fundamentales de los tres jóvenes hebreos fueron probados en esta experiencia:

1- Ellos tenían que revelarse en contra de su benefactor

2- Ellos tenían que soportar el odio, la crítica y el descontento de un público enardecido por la experiencia

3- Ellos podían perder el honor y el salario que recibían por dirigir tan alta oficina gubernamental

4- Tenían que enfrentar una forma terrible de morir

Esos principios fueron sostenidos gracias a tres virtudes totalmente importantes: un calmado comportamiento, una fuerte fe y una inflexible determinación.

1- La calma: La dulce calma en los momentos de crisis, son virtudes que solamente logran aquellos que se aferran de los poderes invisibles de un Dios Todopoderoso.

2-La Fe: El lenguaje de fe de los hebreos confirmaba su confianza en los cielos. La fe de estos jóvenes se componía de dos elementos:

El poder de Dios: “17°-He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y la voluntad humana: 18°-Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” (Daniel 3)

Estos dos elementos forman la base de la verdadera fe: Se confía en la persona porque se cree que esa persona tiene la capacidad de ayudarnos en momentos de urgencia, y también la persona tiene la capacidad de ser nuestro amigo, independientemente de lo que sea su decisión.

3-La determinación: Los hebreos tenían una determinación inflexible que no cedía ante nada, ni ante nadie: “18°-Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” (Daniel 3)

Descubrimos que el vínculo de los jóvenes hebreos con Dios era natural, era individual y era uniforme.

Estas son las ganancias de esta experiencia:

1-Las ambiciones impías del monarca fueron expuestas

2-La persona viviente del Hijo de Dios fue establecida. Los dioses de los paganos eran invenciones de sus propias ideas, probablemente Nabucodonosor no tenía fe en sus propias deidades. Pero la cuarta persona que vio en el horno de fuego, no era un mito, no era una alucinación, era una persona real. “25°-Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” (Daniel 3)

3-El Dios de Sadrac y de sus compañeros era una persona con vida, no era un Dios producto de la idea o imaginación del hombre, era un Dios con un corazón que ama, y con brazos que usa constantemente para salvar a sus hijos.

4-La fe de los hebreos fue confirmada y la fe de los débiles fue reafirmada. No hay duda que después de este milagro, los hebreos quedaron maravillados y henchidos de gratitud, y para muchos de los desconsolados exiliados, este evento prendió de nuevo la llama de la fe.

5-El bienestar de los judíos pudo haber sido promovido.  El trato que se les daba pudo haber cambiado a más humano y más generoso. Fácilmente los ciudadanos de Babilonia pudieron haber llegado a la conclusión que el Dios del cielo era un Dios verdadero y vigilante que peleaba a favor de los hebreos, y cualquier mal trato que se les infringiera podría fácilmente ser vengado por Dios.

6-El honor de Dios fue engrandecido.

¿Por qué razón tanto el mundo judío como el mundo cristiano de todas las épocas, han estado dispuestos a dar todo, y hasta sus vidas por Dios? Es por que la religión verdadera es la única que tiene el poder para iluminar la conciencia.

La religión verdadera entrena y refuerza con mucho poder las bases que guían nuestra vida espiritual. Cuando el hombre siente que su voluntad ha sido iluminada por el conocimiento divino, y que la voluntad ha sido santificada por la presencia del Espíritu Santo en su vida, entonces escoge el servicio a Dios, y es allí donde ningún terror terrenal puede sacudir la convicción y fundación espiritual que tiene el hombre, el hombre está vestido con el manto del poder divino.

25°-Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. (Daniel 3)

El fuego reconoció a su Creador, y humilde y reverentemente se postro ante el Hijo de Dios, de la misma manera que el agua del mar lo hizo posteriormente. El viento escucha la voz de Dios, y la naturaleza entera responde y obedece a Dios.

El fuego perdió su poder consumidor, porque fue ordenado a no hacerlo, por Aquel que creó la primera llama en el universo. La naturaleza se doblega en las manos de Jesús, porque él es el Señor de la creación.

Lo único que necesita hacer Jesús es hablar y la naturaleza entera le responde con miles de ecos que repiten incesantemente “habla que tu siervo oye” Pablo termina diciendo en la epístola a los hebreos, capítulo once: “…por la fe… apagaron fuegos impetuosos” refiriéndose a los jóvenes hebreos ante la amenaza del horno de fuego del rey Nabucodonosor.

DIOS TE BENDIGA Y HAGA DE TI SU SIERVO FIEL.

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