OBEDIENCIA A TRAVÉS DE JESÚS

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17).

Pasos de fe

¿Recuerdas cuando Jesús realizó su primer milagro en las bodas de Caná? María, la madre de Jesús, les dijo a los sirvientes, “Hagan lo que él les ordene.” (Juan 2:5). Al decir esto, María edificó la confianza de los sirvientes en Jesús. Cuando el les pidió que llenaran las tinajas de agua, ellos hicieron exactamente lo que el les pidió. Entonces Jesús dijo, “Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete” (verso 8). Una vez más, ellos cumplieron su pedido, aunque les parecía extraño – y pronto se dieron cuenta de que habían presenciado un milagro. Dé nuevamente un vistazo a los pasos individuales:

  1. A través de sus instrucciones, María edificó en los sirvientes confianza en Jesús.
  2. Los sirvientes expresaron su confianza y disposición al hacer lo que Jesús les pidió. En otras palabras, ellos tomaron los pasos preparatorios que permitieron el milagro.
  3. Entonces solo Jesús realizó el milagro.

Los sirvientes no hicieron nada para convertir el agua en vino – ¿pero podría haber ocurrido el milagro sin los pasos preparatorios? Así es como trabaja la obediencia de la fe: escogemos confiar en Jesús, ponemos nuestra voluntad a su disposición y tomamos obedientes pasos de fe. Pero Jesús – solo Jesús, realiza los milagros.

¿Cómo funciona?

El apóstol Pablo explica que un misterio ha sido revelado en nosotros para un propósito definido – para traer obediencia de la fe (vea Romanos 16:25-27). ¿Cuál es este misterio? De acuerdo con Colosenses 1:27, esto es “Cristo en nosotros.” ¿Y cuál es el resultado cuando la obediencia de la fe se alcanza en Cristo? “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17). Tenemos una nueva vida a través de Jesús viviendo y actuando en nosotros. ¡Somos nuevas creaciones!

Cuando tenemos a “Cristo en nosotros,” nuestra actitud hacia sus mandamientos cambia. “Y estos no son difíciles de cumplir” (1 Juan 5:3). “Porque mi yugo es fácil,” dice Jesús (Mateo 11:30). “pues amo tus mandamientos, y en ellos me regocijo.” Porque ellos son “más valiosas que millares de monedas de oro y plata” y “¡más dulce que la miel en mi boca!” (Salmos 119:47, 72, 103). “Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar” (Salmos 119:165). La obediencia de la fe es cosa placentera porque Dios, en su amor, nos ha dado solo las mejores reglas.

Y aunque la obediencia importa, nunca gana nuestra salvación y nunca ocurre por nuestra propia bondad. Elena de White dice, “El que está intentando alcanzar el cielo por sus propias obras al guardar la ley, está intentando un imposible. El hombre no puede ser salvado sin la obediencia, pero sus obras no deben ser propias. Cristo debe efectuar en él tanto el querer como el hacer la buena voluntad de Dios.” (Fe y obras, p. 97). Hay tres puntos que vale la pena destacar:

  1. Es imposible alcanzar el cielo con mis propias obras. El tratar de ganar algo de Dios es inútil.
  2. Sin embargo, la obediencia es una parte indispensable de la vida con Dios, ya que los seguidores de Jesús son llamados a vivir en conformidad a su voluntad.
  3. La obediencia no debe ser una obra nuestra sino un milagro realizado por Cristo en nosotros.

¿Qué parte jugamos?

Una vez más, no podemos hacer nada para salvarnos a nosotros mismos, pero Dios respeta la voluntad humana y nos permite escoger. De acuerdo con Elena de White, “En los designios del Señor, el poder divino debe cooperar con el esfuerzo humano” (Recibiréis poder, p. 12). ¿Qué significa esto?

  1. Confiamos. Escogemos desarrollar nuestra confianza en Jesús, quien trabaja en nosotros “el querer como el hacer” (Filipenses 2:13). El crea en nosotros una actitud y disposición y nos muestra que necesitamos hacer.
  2. Decidimos. Necesitamos escoger hacer la voluntad de Dios. Como él respeta nuestra individualidad y voluntad, el solo intervendrá si tomamos la decisión. Él espera por nosotros.
  3. Tomamos pasos preparatorios. Expresamos nuestra decisión en pasos de obediencia, que puede ser grandes o pequeños.
  4. Solo Dios hace el trabajo crucial de la salvación.

Y recuerda, aun nuestra parte – confiar, decidir y tomar pasos preparatorios – es hecho solo con la fortaleza de Dios, cuando Jesús vive en nosotros a través del Espíritu Santo. Esto hace de la obediencia un gozo.

Orando la Palabra de Dios

La obediencia nos permite experimentar al máximo el amor de Dios.

“¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él” (John 14: 21).

Padre, gracias por mostrarnos como tener la mejor vida posible. Perdónanos cuando rechazamos tu ley y tu amor. Guíanos a confiar en ti plenamente y a rendir todo nuestro corazón a ti.

Dios se complace cuando rogamos por corazones obedientes.

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido… Y agradó delante del Señor… he aquí lo he hecho conforme a tus palabras” (1 Reyes 3: 9, 10, 12, Reina Valera 1960).

Señor, danos corazones obedientes. Danos confianza completa en tu dirección y principios, aun cuando no entendamos. Enséñanos a ver la obediencia a través del Espíritu Santo no como una carga sino como un deleite.

Más oraciones sugerentes

Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.

Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.

Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.

Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.

Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.

Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.

Himnos sugeridos

Himnario adventista: ¡Cuán firme cimiento! (#394); Tu pueblo jubiloso (#28); Jesús me guía (#469); Quiero, Jesús, contigo andar (#440).

Unión Mexicana del Norte.

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