RENDIRSE ES LA CLAVE

“Les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.” (Romanos 12:1).

Mi Viaje

Yo era un hombre de negocios, de 36 años, cuando un amigo que era pastor murió repentinamente a la edad de 41 años. Esto trajo a mi mente una pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si Dios me hubiese llamado a ser pastor? Yo no quería esto para nada. Por toda una semana peleé amargamente y negocié con Dios – mañana, tarde y noche. Le expliqué como podía servirle de otras maneras. Aparentemente, él no estaba escuchando mis objeciones y cuando me arrodillé junto a mi cama sin más argumentos, un pensamiento muy quedo entró a mi mente: ¡Dios te ama! Y pensé, Si, creo esto.

Después de unos minutos, la confianza en el amor de Dios me llevó a rendirme completamente. Entonces estaba en paz. Y año y medio más tarde, Dios si me llamó a ser pastor. Años más tarde, todavía estoy muy agradecido de Él. Fue su amor y sabiduría sin fin, lo que me mostró un camino completamente distinto al que tenía en mente. Ahora veo que el rendirme desató grandes bendiciones en mi vida. Dios me guio de la mejor manera posible.

¿Por qué rendirse?

Como escribe Garrie F. Williams, “Rendirse totalmente es la clave de la salvación, del renacimiento, de victorias sobre el pecado y la tentación y a la plenitud del Espíritu Santo.” [(How to be Filled With the Holy Spirit and Know It). Como ser lleno del Espíritu Santo y saberlo]. No podemos enfatizar suficientemente este mensaje alentador.

Así como me tuve que rendir antes que el pudiera usarme completamente, así el apóstol Pablo tuvo que abandonar su vida antigua y sus planes cuando Dios lo llamó en el camino a Damasco. En su carta a los Romanos, Pablo urge a los creyentes a “ofrecer sus cuerpos en un sacrificio vivo” y “presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia” (Romanos 12:1; 6:13).

Muchos no se han rendido a Dios (a menudo por ignorancia) sino que han tomado sus vidas en sus propias manos. No tienen el poder del Espíritu Santo, el cual es el don que trae todos los otros dones de Dios. “Pero como toda otra promesa, nos es dada bajo condiciones. Hay muchos que creen y profesan aferrarse a la promesa del Señor; hablan acerca de Cristo y acerca del Espíritu Santo, y sin embargo no reciben beneficio alguno. No entregan su alma para que sea guiada y regida por los agentes divinos” (El Deseado de todas las gentes, p. 626).

Como humanos nos resistimos a entregar nuestra libertad, pero el deseo de Dios para nosotros es lo opuesto: “Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero como esto exige una transformación completa y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a El completamente” (Camino a Cristo, p. 43).

Una vida de pecado no es tan libre como nos gustaría imaginar. “Todo aquel que rehúsa entregarse a Dios está bajo el dominio de otro poder. No es su propio dueño. Puede hablar de libertad, pero está en la más abyecta esclavitud. No le es dado ver la belleza de la verdad, porque su mente está bajo el dominio de Satanás. Mientras se lisonjea de estar siguiendo los dictados de su propio juicio, obedece la voluntad del príncipe de las tinieblas. Cristo vino a romper las cadenas de la esclavitud del pecado para el alma” (El Deseado de todas las gentes, p. 431).

¿Qué perdemos por rendirnos a Cristo? El es capaz de liberarnos de la tiranía de nosotros mismos – de la envidia, resentimiento, pelea, avaricia, adicción, ira, orgullo, vanidad, desánimo, complejos de inferioridad y más. Recuerda, cada ser humano es su propio gran problema. Tú eres tu gran problema. “En el cambio que se produce cuando el alma se entrega a Cristo, hay la más completa sensación de libertad.” (El Deseado de todas las gentes, p. 431).

El alfarero solo puede trabajar con el barro que está en sus manos. Es por esto por lo que nos rendimos a Dios. “La entrega de todos nuestros poderes a Dios simplifica enormemente el problema de la vida. Se debilita y acorta mil luchas con las pasiones del corazón natural.” (My Life Today, p. 6).

Solo el rendirnos conduce a una alegría duradera. “Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud. Ninguna cosa del mundo puede entristecerlos cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta aquiescencia hay descanso perfecto.” (El Deseado de todas las gentes, p. 298). ¡El nos invita hoy a experimentar el verdadero descanso!

Orando la palabra de Dios

Haznos instrumentos de tu amor.

“No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13). Señor, queremos darte cada parte de nuestras vidas. Úsanos como instrumentos para tu gloria.

Haz de nuestras vidas un acto de adoración.

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” (Romanos 12:1. Padre, gracias por invitarnos a ser nuevas criaturas. Muéstranos como rendirnos diariamente a ti sin restricciones. Ayúdanos a seguirte en todas las cosas con tu poder.

Protégenos del maligno.

“Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo.” (1 Juan 5:18).

Señor, gracias por la promesa de protegernos del maligno cuando estamos rendidos a ti. Guíanos a tu camino de gozo perfecto.

Más oraciones sugerentes

Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.

Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.

Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.

Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.

Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.

Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.

Himnos sugeridos

Himnario adventista: Salvador, a ti me rindo (#261); Cúmplase, oh Cristo, tu voluntad (#245); Bajo sus alas (#411);

Tal como soy (#249).

Otros himnos: Alcance salvación.

Unión Mexicana del Norte.

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