COMPRENDIENDO EL REGALO

“Cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo” (Efesios 3:18).

Recibir, rendirse, crecer

¿Cómo podemos experimentar la plenitud del amor de Dios? Lee lo que dice el apóstol Pablo en Efesios 3:14-21.

  1. Primero, necesitamos recibir el don del Espíritu Santo. “Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser’ (verso 16).
  2. Luego, rendimos nuestras vidas a Cristo y vivimos en una cercana y continua relación con Él “para que por fe Cristo habite en sus corazones” (verso 17).
  3. Entonces nuestra fe crece y madura a través de Cristo y el Espíritu Santo en nosotros. Somos “arraigados y cimentados en amor” (verso 17).

¿El resultado? Experimentamos la plenitud del amor de Dios. Él nos da el poder para que, junto con todos los santos, podamos comprender cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo” (verso 18).

El amor de Dios pasa toda prueba

Considere la parábola del Hijo Pródigo en Lucas 15:11-32. Un día el hijo menor fue donde su padre (quien simboliza a Dios) y declaró que él quería irse de casa y vivir su propia vida. Evidentemente en la casa de su padre había reglas (los mandamientos de Dios) que no le gustaban, no iban con él. El hijo reclamó su herencia, la cual no le correspondía en esos momentos, así que el padre le dio su porción. El padre le dio completa libertad porque lo amaba y respetaba su elección (así como Dios hace con nosotros).

Entonces el hijo viajó a un lugar lejano y procedió a gastar su dinero en fiestas y mujeres. Mientras su dinero disminuía su círculo de amigos se hacía más pequeño y eventualmente no le quedó nada. Para empeorar las cosas, una hambruna golpeó la región donde él vivía. Desesperado por sobrevivir, buscó trabajo, pero la única posición que encontró fue trabajar en una porqueriza, cuidando de cerdos. El hambre lo atormentaba, pero no se le permitía comer la comida de los cerdos.

Como pasa a menudo durante los tiempos difíciles, el comenzó a considerar su vida. Se dio cuenta que todos los jornaleros de su padre tenían suficiente para comer mientras el estaba muriendo de hambre, así que prometió volver a su padre y decir “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros” (versos 18, 19).

El hijo se marchó a casa con sentimientos encontrados, pero su padre ya lo estaba mirando. Lleno de compasión, el padre corrió hacia adelante, se abrazó al cuello de su hijo, lo besó, aunque el hijo debía estar sucio y maloliente.

Antes que el hijo pudiera terminar su confesión, el padre llamó a sus sirvientes para que trajeran las mejores ropas y prepararan una fiesta. Claramente él amaba a su hijo tanto como antes. En esta historia escuchamos la historia completa de la salvación – el arrepentimiento y confesión del pecador, el Padre que anhela su regreso y la gozosa bienvenida cuando este regresa. ¡Dios nos ama incondicionalmente! Pero necesitamos ir a Él, así como el hijo regresó donde su padre. ¡El amor de Dios pasa toda prueba! El no dejará de darte la bienvenida.

Solo cuando el hijo regresó pudo el padre derramar todo su amor. Solo entonces el hijo estaba listo a recibir todo lo que el padre quería ofrecerle. Al final nada se interpuso en el camino de su íntima relación, y el hijo pudo experimentar la completa bondad de su padre, que nunca dejó de esperarlo.

De nuevo a la pregunta—¿cómo podemos experimentar la plenitud del amor de Dios? Viviendo una vida en total diaria rendición a Cristo por el poder de su Espíritu Santo. Y cuando el amor de Dios llena nuestras vidas, nos convertimos en canales de su amor a otros, mientras más damos, más recibimos. Elena White dice, “Usted necesita un bautismo cotidiano del amor que en los días de los apóstoles los mantenía en común acuerdo” (Testimonios para la iglesia, vol. 8, p. 203).

¿Por qué es tan importante entender el amor divino? “Pablo vió que el carácter de Cristo debía ser entendido antes que los hombres pudieran amarle, o ver la cruz con los ojos de la fe. Aquí debe comenzar ese estudio que será la ciencia y el canto de los redimidos por toda la eternidad” (Los hechos de los apóstoles, p. 221). ¡Qué alegría estudiar el amor incomparable y multifacético de nuestro Salvador! ¿No escogerás hoy fijar tus ojos en Cristo?

Orando la Palabra de Dios

¿Cuál es el gran mandamiento?

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”… El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37, 39).

Padre, gracias por amarme. Ayúdame a amarte con todo mi corazón, todo mi ser, todas mis emociones y todas mis fuerzas. Gracias porque ya has contestado mi pedido de acuerdo con tu voluntad. Quiero amar a mi prójimo con tu ayuda. Hazme un canal de tu amor.

¿Cómo comprender la profundidad del amor del Dios?

“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo” (Efesios 3:16-18).

Padre, te pido que me fortalezcas de adentro hacia afuera a través de tu Santo Espíritu. Que Cristo pueda vivir en mí a través de la fe y guiarme para que pueda estar profundamente arraigado en tu amor.

Más oraciones sugerentes

Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.

Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.

Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.

Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.

Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.

Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.

Himnos sugeridos

Himnario Adventista: Mi fe contempla a ti (#393); A Dios sea gloria (#147) Mirad qué amor (#59)

Otros himnos: Dios tu nombre exaltaré; Te amo, Dios.

10 días de oración de la mujer. Unión Mexicana del Norte.

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