EL REGALO MÁS PRECIOSO DE JESÚS

“¡Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:13).
No tengo nada
“´ ¡Señor, enséñanos a orar!” suplicaron los discípulos. Ellos vieron como Jesús se conectaba diariamente con su
Padre Celestial y anhelaban ese mismo poder en sus propias vidas.
Jesús respondió con esa memorable lección de oración dividida en tres partes: el Padre Nuestro, la parábola del
amigo viniendo a medianoche y – como clímax – la necesidad de continuamente pedir el Espíritu Santo (Lucas
11:1-13).
En la parábola (versos 5-8), un hombre no tenía nada para alimentar a un visitante que llega tarde en la noche. El hombre se apresura donde su vecino y pide pan para alimentar a su visitante, explicando, “No tengo nada.” El
continúa pidiendo hasta que al final recibe pan para compartir con su huésped. En esta historia vemos que
tenemos que venir a Jesús para poder tener algo que compartir con otros. Cuando queremos compartir el Pan de
Vida, ¡a menudo nos damos cuenta de que no tenemos nada que dar! Entonces Jesús enlaza el problema en esta parábola (No tengo nada) con nuestra necesidad de pedir el Espíritu
Santo: “Así que yo les digo: Pidan, y se les dará” (Lucas 11:9). Jesús nos invita: Sigue rogando.
Aquí en Lucas 11, Jesús enfatiza 10 veces que debemos rogar por el Espíritu Santo en nuestras vidas. No conozco ningún otro pasaje donde Él nos exija con tanto amor que tomemos algo tan en serio. “Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo le pide un pescado, le dará en cambio una serpiente? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues, si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:9-13).
En estos pocos versos, Jesús utiliza el verbo pedir seis veces y enfatiza la idea con buscar dos veces y tocar dos
veces. Todos estos son verbos de acción. El claramente muestra que debemos tomar acción para poder ser llenos del Espíritu Santo. El último uso de pedir está en el tiempo continuo griego, que significa que no debemos pedir solo una vez sino seguir pidiendo – continuamente. Claramente, Jesús quiere despertar en nosotros el deseo por el Espíritu Santo a través de esta invitación sincera. El sabe que nos estamos perdiendo de algo crucial si no continuamos pidiendo por las ricas bendiciones del Espíritu Santo.
En Palabras de vida del Gran Maestro leemos, “Dios no dice: Pedid una vez y recibiréis. El nos ordena que pidamos.
Persistid incansablemente en la oración. El pedir con persistencia hace más ferviente la actitud del postulante, y le imparte un deseo mayor de recibir las cosas que pide” (p. 111).
Considera por un momento, ¿por qué Jesús mismo dedicó tanto tiempo a la oración diaria? Elena de White
explica, “Mañana tras mañana El se comunicaba con su Padre en los cielos, recibiendo de Él diariamente un nuevo bautismo del Espíritu” (Signs of the Times, Nov. 21, 1895).
Ciertamente Jesús fue nuestro ejemplo en esto. Pregúntate: ¿si Jesús necesitaba una renovación diaria del Espíritu Santo, entonces cuanto más importante es esto para mi?

Testimonio y desafío de un miembro de iglesia
“Por los pasados dos años he estado orando diariamente por el derramamiento del Espíritu Santo en mi vida… Mi caminar con Dios ha sido increíble. El fruto del Espíritu en Gálatas 5 se ha tornado más visible en mi vida desde que pedí a Jesús que viviera en mi, que hiciera su voluntad en mi y que diariamente me renovara con el Espíritu Santo. Tengo mayor gozo en leer la Biblia y en compartir a Jesús con otros, y tengo un fuerte deseo de orar por otros; aun más, mi estilo de vida ha cambiado dramáticamente… Le desafío que ore diariamente durante seis semanas para ser lleno del Espíritu Santo y ver que sucede” (C.H.).
Orando la Palabra de Dios
¿Por qué no tenemos más oraciones contestadas?
“No tienen, porque no piden. Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” (Santiago 4:2, 3).
Padre Celestial, perdónanos por ser negligentes al pedir continuamente por el Espíritu Santo. Gracias porque si
confesamos nuestros pecados Tú eres fiel en perdonarlos.
Nuestro pedido muestra cuanto valoramos el ofrecimiento de Dios.
“¡Pues, si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:13).
Amado Padre, gracias por prometer darnos el Espíritu Santo. Pedimos por el derramamiento del Espíritu Santo
ahora y te agradecemos por contestarnos. Enséñanos en descansar en esta promesa.
¡Dios quiere darnos vida en abundancia!
“De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que
habrían de recibir más tarde los que creyeran en él” (Juan 7:38, 39).
Amado Señor, gracias por darle ríos de agua viva a aquellos que creen en Ti. Por favor ayúdanos a vivir una diaria y continua sumisión a Cristo para que puedas cumplir esta promesa en nuestras vidas. Más oraciones sugerentes.
Agradecimiento y alabanza: De gracias por bendiciones específicas y alabe a Dios por su bondad.
Confesión: Tome algunos momentos para confesión privada y pedir a Dios su perdón.
Guía: Pida a Dios que le otorgue sabiduría para los desafíos y las decisiones actuales.
Nuestra iglesia: Pida a Dios que bendiga los esfuerzos locales, regionales y mundiales de nuestra iglesia.
Pedidos locales: Ore por las necesidades actuales de los miembros de iglesia, la familia y los vecinos.
Escuche y responda: Tome tiempo para escuchar la voz de Dios y responder en alabanza y canción.
Himnos sugeridos
Himnario Adventista: Llena mi ser (#192); Dulce Espíritu (#197); Como la mujer junto al pozo (#456); Dulce Oración
(#376); Desciende, Espíritu de amor (#198).

10 días de oración, Unión Mexicana del Norte.

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