Dios nos envió un joven gobernante

Lectura Bíblica: Génesis 49: 22-24

INTRODUCCIÓN

Leer Génesis 37: 3-8, La historia de José es una narrativa completa y bien elaborada, que describe con vívidos detalles el desarrollo de su responsabilidad desde su carismática y arrogante juventud hasta su misericordiosa edad madura… El libro de Génesis alcanza una cumbre dramática en sus últimos capítulos: una historia de la pobreza a la fortuna, repleta de todas las pasiones humanas: de amor y de odio, de ambición y de gloria, de ira y de desconfianza. En él se vierten lágrimas de alegría y de pesar. Las vestiduras se rasgan en señal de angustia. Es un relato absorberte de perfidia y de engaño, de tradición y de perdón.

José nació del matrimonio de Jacob con Raquel, aquella mujer “de lindo semblante y de hermoso parecer”. (Génesis 29: 17) por quien trabajó 14 años en la hacienda de Labán su padre; “porque la amaba”. (Génesis 27: 20) Hasta el nacimiento de José, Raquel había sido estéril.

Para el nacimiento de José, el hogar donde crecería no representaba un escenario ideal. Había una rivalidad sin remedio entre Raquel y su hermana Lea, por el afecto de Jacob. Rivalidad que incluyó a las siervas de ambas, para que en ese hogar ahora se contara con una docena de hijos, provenientes de 4 diferentes mamás. Pero al fin, Raquel, la esposa amada de Jacob, le había dado un hijo, que de inmediato se convirtió en el favorito de su padre.

José fue el primero de Raquel, la esposa favorita de Jacob, a quien amaba tiernamente; fue el hijo de la vejez. Además, en carácter y conducta, José era diferente a sus hermanos. Evidentemente todo esto contribuyó a que Jacob favoreciera a su hijo. El vestido de colores que José lucía como regalo distinguido de su padre, no era sino el resultado de esa predilección.

Los sueños de Jacob y el atrevimiento de contarlos a sus hermanos, no hicieron otra cosa que acrecentar el odio de estos para con el “hijo de papá”. Sentían que ya José quería ejercer autoridad sobre ellos. Esos sentimientos de odio y rencor fueron creciendo, hasta que Dotán presentó la oportunidad de que explotaran.

El proceso fue largo, pero el producto fue útil.

  1. HUMILLADO Y PREPARADO EN EGIPTO

La providencia divina arrebató a José de las garras de sus hermanos, dejando su ropa como prenda de evidencia con que sus malvados hermanos, pondrían punto final –según ellos-, al registro de la historia de José; pero con lo cual se abriría una herida en el corazón de Jacob, que habría de sangrar, casi el resto de su vida. Ahora José se proyecta a un destino desconocido. Los mercaderes que lo adquirieron, pronto lo llevarían al mercado, a ver cuánto le ganan en Egipto. Mientras la distancia se acorta hacia su nuevo destino, se alarga de su procedencia. Sospecha que su vida afronta una terrible calamidad. Comienza a pensar en su familia, y en lo que en ella había aprendido.

“Por la comunión con Dios mediante la naturaleza, y el estudio de las grandes verdades transmitidas de padre a hijo, como cometido sagrado, obtuvo fuerza mental y firmeza de principios”. (La Educación, pág. 49) Es decir, llevaba ya las bases de un carácter firme, estable, que habría de ponerse a prueba en Egipto. “… al mirar por última vez los cerros que ocultaban las tiendas de su parentela, José recordó al Dios de su padre. Recordó las lecciones aprendidas en su niñez y estremeció su alma la resolución de ser fiel, y conducirse siempre como convenía a un súbdito del Rey del cielo”. (La Educación, pág. 49)

La vida de extranjero y esclavo, no fue fácil para José. Le tocó servir a un oficial del rey. (Génesis 39:3, 4) Desde el principio fue observado por su amo, quien al conocerle le fue confiando mayores tareas, dado su sentido de responsabilidad.

“La notable prosperidad que acompañaba a todo lo que se encargara a José, no era resultado de un milagro directo, sino que su industria, su interés y su energía fueron coronados con la bendición divina”. (PP. pág. 216) Potifar, llegó a conocer tan bien a José que le llegó a tratar no como un esclavo, sino como un hijo.

Evidentemente Potifar estaba agradecido y satisfecho por haber adquirido a ese caballero, como esclavo. Todo lo que tenía lo puso en manos de José, mientras notaba la prosperidad que su administración producía.

Aquí es donde José aprovecha las oportunidades que, a pesar de las limitaciones, las circunstancias le ofrecían. Notemos: “El joven entró en contacto con hombres de alta posición y sabiduría, y adquirió conocimiento de las ciencias, los idiomas y los negocios; educación necesaria para quien sería más tarde el primer ministro de Egipto”. (PP. pág. 216).

Mientras Dios dirigía la vida de José a fin de usarlo estratégicamente en el futuro, Satanás, deseaba estorbar sus planes, provocando una severa caída. (Lee Génesis 39:7) La esposa de Potifar escogió el momento y las circunstancias para hacer una propuesta indecorosa al hombre de confianza de la casa. Para sorpresa de ella, de la juventud de su tiempo y de la posteridad, la Biblia registra la respuesta de José: (Génesis 39: 8) “Y él no quiso”. Por el perfil y la edad de José, esa dama esperaba otra respuesta, pero José dijo: “No”, por dos razones:

Por la lealtad a su amo, quien había depositado toda su confianza en él.

Por la lealtad a su Dios. “¿Cómo pues haría yo esta gran maldad y pecaría contra Dios?”.

El cielo estaba a la expectativa de la decisión y la conducta de José. Agradecemos a Dios por el registro de ese testimonio que se yergue como un faro de luz, para la juventud, para la iglesia y para todos.

  1. PROBADO EN LA CUMBRE Y EN EL VALLE

Cuando la posición de José se identificó plenamente, ante la tentadora oferta de la esposa de su amo, el cielo irrumpió en ladinos aplausos, por el recto proceder de este embajador del cielo. Sin embargo, la autoridad de Egipto, respondiendo a las artimañas de diablo, estaba enviando a José a la cárcel. Potifar, aunque no creyera del todo la acusación, actuaba, para estar a tono con la sociedad donde él, se desempeñaba.

Mientras José era presa de la inconsistencia de la justicia humana, disfrutaba de una conciencia tranquila, en armonía con Dios. Allí en la cárcel habría de pasar algunos años, como abandonado de su familia, de sus amigos, y -algunos pensarían- hasta de Dios.

No se dejó llevar por la depresión, la pena o el desánimo; su verdadero carácter resplandeció, aún en la obscuridad del calabozo. Aún en este extraño escenario, José encontró oportunidad de servir y aliviar las cargas de algunos de sus compañeros.

“En la cárcel, presenciando los resultados de la opresión y la tiranía, y los efectos del crimen, aprendió las lecciones de justicia, simpatía y misericordia que le prepararon para ejercer el poder con sabiduría y compasión”. (PP. 218)

Aunque en ese momento difícilmente lo entendería José, el proceso en el plan divino, ni se paraba, ni se desviaba. Muchos compañeros de José disfrutaron de palabras de alivio y de aliento y hasta el carcelero fue aliviado de sus tareas, al depositar en hombros de José gran parte de la administración de la cárcel. Así José, inconscientemente estaba enriqueciendo su bagaje, para el resto del recorrido.

Tanto prisioneros como personal administrativo, y aún el mismo encargado de la prisión estaban agradecidos por el compañerismo, la influencia y la actuación de ese singular prisionero.

Pero José no terminó la condena. Un día, sorpresivamente llaman a José para que saliera de la cárcel; se aseara, se afeitara, se cortara el cabello, se cambiara de traje y acompañara a un oficial del palacio. – ¿Qué pasa? ¿Qué hice? ¿Por qué? ¿A dónde me llevan? Pronto se dio cuenta del medio que Dios había usado para que la puerta de su celda se abriera. Un ex –empleado del palacio, que fue compañero de José en la prisión, había sido re-empleado y ante el desafío del momento, se había acordado de José y lo había recomendado ante el rey.

¡Sí, un sueño! El rey había soñado un sueño en dos versiones, pero ninguna de las dos, se había interpretado. Ahora José está en la presencia del rey, quien le dice: (Génesis 41: 15) Leer… “Yo he tenido un sueño…” Leer Génesis 41:16, Respuesta de José: “… No está en mí; Dios será el que dé la respuesta”.

Desde el principio el rey, fue impactado por la respuesta de José, ante el alago ofrecido, reconociendo su capacidad de interpretar sueños. Ahora Faraón cuenta a José el sueño de las vacas y también el de las espigas, a lo que José le dice, Dios ha mostrado el rey lo que va a hacer. Ambos sueños, son el mismo. Ahora José le da una sugerencia: (Génesis 41:33) Leer… “Provea Faraón de un varón prudente y sabio…”

Faraón, después de escuchar y analizar lo escuchado; y después de haber observado el aplomo de José, dijo: (Génesis 41: 38) Leer… “¿Acaso hallaremos otro como éste…?” (Génesis 41: 40) “Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo”. Dios había presentado un gran desafío al Faraón, pero también le estaba presentando la forma de enfrentar ese desafío. ¡Qué agradecido debe haberse sentido el rey, al recibir en su despacho, a un elemento como José!

Cuando un empleado, un administrador, un servidor público o un encargado de alguien o de algo llenan las expectativas de su jefe o de su pueblo, se experimenta un descanso y constituye una gran solución. José fue un significativo don (o regalo) para el Faraón y su imperio.

III. SIRVIENDO DESDE EGIPTO PARA EL MUNDO

Ahora José ha recibido no sólo su oficina, su secretaria y su personal; ha recibido la autoridad y el desafío hasta donde su mente lo puede comprender. Siete años de abundancia seguidos por siete años de escasez. Siete años de súper cosechas, antes de otros siete años de sequía y crisis. Bueno, pero cómo actuar para aprovechar la abundancia y ¿no sucumbir en la hora de la crisis? ¿Qué hacer para que la población se entere de lo que va a suceder? Y ¿cómo integrar a todos y cada uno en el programa de producción?

LEER

(Génesis 41: 46-49) El registro sagrado nos informa que el primer punto en la agenda de José, fue hacer un recorrido por el país, a fin de tener un horizonte claro de su desafío. Y, ¿luego? ¡Manos a la obra! Habría que decidir qué sembrar en cada época del año, en cada región del país. Ocupar cada espacio disponible o hacer disponible cada espacio. ¿Qué planes hacer para el cultivo? ¿Cómo pensar y actuar para el rendimiento, y luego la etapa de cosecha? También habría que pensar en cómo conservar la cosecha, sin desperdiciar el grano. Y cómo evitar excesos de consumo o derroche, ¿sólo porque había abundancia al principio?

“Al principiar los años fructíferos comenzaron los preparativos para el hambre que se aproximaba. Bajo la dirección de José, se construyeron inmensos graneros en los lugares principales de todo Egipto, y se hicieron amplios preparativos para conservar el excedente de la esperada cosecha. Se siguió el mismo procedimiento durante los siete años de abundancia hasta que la cantidad de granos guardados era incalculable”. (PP. 225)

No hay duda, José hizo un gran trabajo, durante los primeros años de su administración. Al terminar el período de los siete años de abundancia, la escritura registra que había suficiente provisión. Se había ejercido una sabia administración. El rey, -evidentemente estaba agradecido y satisfecho. Notemos lo que el rey hacía al afrontar la parte crítica del desafío, los siete años de escasez. Génesis 41: 55 “…Id a José…” ¡Qué tremendo testimonio! “Y haced lo que él os dijere”. Recordemos, Dios no sólo estaba supliendo las necesidades del momento; estaba viendo la necesidad y el futuro desarrollo de su pueblo.

Génesis 41: 57-42:3 Llegó el primer año de crisis, y no hubo cosecha, lo poco que había sobrado del año anterior, pronto se terminaría, pero, ¿y luego? La crisis también pegó en la tierra de Canaán, a la familia de Jacob, quien dio indicaciones a sus hijos para que fueran a donde había. “Alguien” había hecho provisión para suplir la necesidad de la familia. Ahora los hijos irán a buscar provisión y regresarán con ella, en medio de peripecias que les han de recordar los sueños de su hermano, y que ahora tendrán cumplimiento.

La vida de José ilustra la vida de nuestro Señor Jesucristo. Mediante su servidumbre en Egipto, José se convirtió en el salvador de la familia de su padre. La autoridad de José y la influencia que representaba, hizo que sus hermanos llevaran la provisión que habían venido a buscar; pero luego hizo que toda la familia se trasladara al lugar de la abundancia. Se establecieron en lo mejor de Egipto, la tierra de Gosen.

“Un carácter recto, es de mucho más valor que el oro de Ofir. Sin él, nadie puede elevarse a un cargo honorable… Los dones más preciosos carecen de valor a menos que sean aprovechados. La formación de un carácter noble es la obra de toda una vida, y debe ser el resultado de un esfuerzo aplicado y perseverante. Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas”. (PP. 224)

El servicio diligente y responsable de este joven gobernante, trascendió las fronteras de Egipto.

CONCLUSIÓN

La administración de José es un legado para la posteridad; y los resultados de su sabia y eficiente administración, no sólo conservaron la vida de la población de su época, constituye también una fuente de inspiración para los que se dedican a tareas similares.

“Nadie puede mantenerse en una gran altura sin peligro. Del mismo modo que la tempestad que deja intacta la flor del valle, desarraiga el árbol de la cima de la montaña, las fieras tentaciones que dejan intacto al de condición humilde, asaltan a los que ocupan los lugares más elevados del mundo en cuanto éxito y honor. Pero José resistió igualmente la prueba de la prosperidad y de la adversidad. En el palacio de Faraón puso de manifiesto la misma fidelidad que en la celda de la cárcel”. (La Educación, 48, 49)

Esta noche quiero invitarles a agradecer por los líderes y gobernantes que representan la autoridad de nuestro país. Es cierto que a veces el medio ambiente influye en nosotros, para señalar sólo sus fallas y errores… Pero recordemos, ellos han sido puestos por Dios, y es nuestro deber apoyarlos y orar por ellos, para que Dios les use.

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