¿Estás en riesgo?

¿Estás en riesgo?

La obesidad, origen de un buen número de enfermedades, no tiene por qué ser un problema insuperable. Créeme.

En todo el mundo, al año mueren por lo menos 2.8 millones de personas a causa del sobrepeso o la obesidad.

En todo el mundo, millones de hombres y mujeres luchan con enfermedades no contagiosas: insuficiencias cardíacas o respiratorias, cánceres, diabetes… en todos ellos se presentan los mismos factores de riesgo: consumo de tabaco, inactividad física, ingesta de alcohol y una alimentación poco saludable. Es probable que tú corras peligro y ni siquiera lo sepas.

La pandemia de la obesidad.

Cuando una enfermedad alcanza una tasa de incidencia elevada en una comunidad o una zona geográfica concretas, la medicina se refiere a ella como una epidemia. Pero cuando afecta muchas regiones del mundo a la vez se le llama pandemia.

Según la Organización Mundial de la Salud, en todo el mundo, al año mueren por lo menos 2.8 millones de personas a causa del sobrepeso o la obesidad. El azote afecta tanto a los países ricos como a los pobres. La obesidad ha dejado de ser una característica de sociedades opulentas.

Puedes calcular el grado de sobrepeso u obesidad, que suele definirse como una “acumulación anormal o excesiva de grasa que puede perjudicar la salud”, obteniendo el índice de masa corporal (IMC). Para ello, divide tu peso en kilogramos por el cuadrado de tu estatura en metros. Si tu IMC es igual o mayor que 25, tienes sobrepeso; si es mayor que 30, padeces obesidad. En ambos casos, será bueno que empieces un programa de cambios en tu estilo de vida.

Veamos un ejemplo práctico. Supongamos que pesas 60 kilogramos y mides 1.70 metros. Vamos a calcular tu IMC. Veamos: IMC = 60/(1.70 x 1.70) = 20.8. En ese caso hipotéticamente te encontrarías dentro de los límites de la normalidad.

Si los cálculos te dan flojera, puedes buscar una calculadora de IMC en Internet. Encontrarás muchas. También en inglés y en el sistema métrico.

¿Cuál es tu IMC? ¿Estás en situación de riesgo? ¿Tienes sobrepeso? ¿Tienes la tensión arterial normal? ¿Comes grandes raciones de alimentos ricos en grasas, hipercalóricos y refinados? ¿Tu alimentación se compone principalmente de productos adquiridos en establecimientos de comida rápida? Si es así, vas de cabeza a tener un buen susto. Incluso es probable que ya tengas problemas de salud y todavía no lo sepas.

Los medios de comunicación de masas anuncian “milagrosos” planes para perder peso.

No obstante, en este artículo te proponemos el mejor y más radical cambio de estilo de vida. Ten en cuenta que Dios, en su palabra, dejó establecida una dieta ejemplar para llevar una vida saludable, y así como Daniel, nuestro propósito debe ser no contaminarnos con alimentos dañinos para nuestra salud.

Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y de nosotros depende hacer de ese templo una morada agradable para Él.

Y tú, ¿estás en riesgo?

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