MENSAJE DE JESÚS PARA EL TIEMPO DEL FIN

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Mateo 28:20

¡Desconcertados! Así es como estamos. Nuestra generación no sólo ha perdido el rumbo, ha perdido la dirección. ¡Ya no están conscientes de su destino! Nosotros sabemos cuál es nuestro destino, pero Muchos de nosotros nos encontramos en la misma situación de aquel perro triste y solitario enjaulado en una de las estaciones de carga más grandes de Londres. Un hombre compasivo que pasaba por ahí le preguntó al asistente, “¿Qué pasa con ese perro? ¿Por qué se ve tan abatido y temeroso?” “Permítame le cuento,” replicó el hombre de la gorra brillante. “Este perro masticó su boleto de destino y ahora no se sabe de dónde viene ni a dónde va.”

La vida nunca se había visto tan sombría para una generación de jóvenes, adultos y ancianos. Estamos frente a decenas de problemas monumentales que, si no se resuelven, podrían dar lugar a un cosmocidio—suicidio mundial. Dijo un sociólogo de Harvard: “Los valores están inestables; todas las normas se han roto. Reina la anarquía mental, moral, estética y social”.

Dios entiende nuestra necesidad de pruebas tangibles. Por eso Él envió a Jesucristo, su único Hijo en forma humana. Él es la respuesta al clamor universal de la humanidad. El vino a revelar al Padre. En Jesucristo vemos y conocemos todo lo que necesitamos saber. Hay una solución para el problema humano. Cristo es la solución. Al mirar su rostro, le oímos decir, Juan 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida…

Jesús miró hacia el futuro y vio a la crisis de nuestra generación tan claramente como leyó la historia del pasado. En el corazón de uno de sus sermones más importantes—presenta un esquema profético que comienza desde sus días hasta el tiempo del fin—Jesús declaró las cosas que sucederían exactamente como tú y yo las vemos hoy. La vida llegaría a un nivel comparable con los días de Noé, cuando Dios se vio obligado a intervenir y hacer algo drástico.

Dios en su misericordia nos ha dado la Biblia que tiene el “MAPA” de la salvación y nos ha advertido de sus juicios. El problema es que no sabemos cuáles son las señales del fin de los tiempos porque no se está estudiando la Biblia como debe ser. El tiempo, supuestamente, no nos alcanza: entre el trabajo, la familia, los amigos, los hijos, los estudios, y las redes sociales. El día nos queda corto y de lo poco que nos queda le damos a Dios.

¡Un culto exprés! ¡Oración instantánea! ¡Un sermón Qué sea rápido! Pero lo cierto es que antes de tratar de escuchar y comprender las profecías sobre el tiempo del fin debemos bajar el ritmo de nuestras ocupadísimas vidas para reflexionar en la Palabra de Dios para que nos dé “Pan del Cielo”. Porque si no podemos beber el agua de vida tampoco podremos comer del pan de vida.

Estamos tan ocupados en saber qué ha de acontecer que no pasamos tiempo reflexionando en la verdad presente.

Sabiendo de la debilidad humana y la facilidad con que nos distraemos, Dios nos dio señales para que nos percatemos del tiempo en que vivimos.

Señales del tiempo del Fin.

Cristo advirtió a sus discípulos en cuanto a la destrucción de Jerusalén y las señales que ocurrirían antes de la venida del Hijo del hombre. Todo el capítulo 24:7 de Mateo es una profecía concerniente a los acontecimientos que preceden a este evento, y se usa la destrucción de Jerusalén para tipificar la última gran destrucción del mundo por fuego.

Señales en los cielos y tierra: Cristo declaró que al final de la gran persecución papal, el sol se oscurecería y la luna no daría su luz. Luego las estrellas caerían del cielo. Y dice: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que, el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas. Mt. 24: 32.

Falsos profetas: Encontraremos falsas pretensiones; surgirán falsos profetas; habrá sueños y visiones falsos. Mt. 24:24.

Glotonería e intemperancia: La glotonería y la intemperancia se hallan en el fundamento de la gran depravación moral de nuestro mundo. Satanás está consciente de esto y constantemente tienta a hombres y mujeres para que satisfagan sus gustos a expensas de la salud y hasta de la vida misma. En el mundo, comer, beber y vestirse se convierte en el blanco de la vida. Precisamente tal estado de cosas existió antes del diluvio. Y este estado de disipación es una de las evidencias sobresalientes de la pronta terminación de la historia de esta tierra. Mt 24:38.

Hechos de violencia: La perversidad y la crueldad de ellos llegará al grado que Dios se revelará en toda su majestad. Muy pronto la maldad del mundo habrá llegado a su límite como en los días de Noé, Dios derramará sus juicios.-

Guerras y desastres: En las escenas finales de la historia de esta tierra, la guerra prevalecerá. Habrá epidemias, mortandad y hambre. Las aguas del abismo rebasarán sus límites. Incendios e inundaciones destruirán la propiedad y la vida. En meses pasados hubo grandes incendios, en la amazona y en Australia, Debiéramos estar alistándonos para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para los que lo aman.

Terremotos e inundaciones: La corteza terrestre se rasgará a causa de las erupciones de los elementos ocultos en sus entrañas. Estos elementos, una vez desatados, barrerán los tesoros de aquellos que por años han estado aumentando sus riquezas al obtener de sus empleados grandes posesiones a precios de hambre. Y también el mundo religioso será terriblemente sacudido, porque el fin de todas las cosas está cercano.  En incendios, inundaciones, terremotos, en esta semana hubo un fuerte terremoto en Croacia, estando en plena cuarentena, sufrir un terremoto es devastador, en la furia de las grandes profundidades, en calamidades por mar y tierra, se da la advertencia de que el Espíritu de Dios no contenderá para siempre con el hombre.

Crímenes, hambres y pestilencia: Satanás está obrando en la atmósfera; la está envenenando, y nosotros dependemos de Dios para la protección de nuestras vidas: de nuestra vida actual y eterna. Y por encontrarnos en la posición en que estamos, necesitamos estar bien despiertos, plenamente consagrados, completamente convertidos y cabalmente dedicados a Dios. Pero al parecer permanecemos inactivos como si estuviésemos paralizados. ¡Dios del cielo, despiértenos!  Se me ha mostrado que el Espíritu del Señor se está retirando de la tierra. Pronto se les negará el poder protector de Dios a todos los que continúan despreciando sus mandamientos. Diariamente nos llegan informes de transacciones fraudulentas, asesinatos y crímenes de toda clase. La iniquidad se está convirtiendo en un asunto tan común que ya no sacude los sentidos como en un tiempo lo hacía.

Y lo podemos comprobar en la actualidad con las actitudes de las personas que no se acatan a la cuarentena, la pandemia no sacude sus sentidos, las enfermedades, violencia y necesidades, no hace mella en los sentidos de las personas, y nosotros también como estamos?

Estas son las señales de los tiempos del fin y si alguno desea estar preparado, el tiempo es ahora. No importa lo que ha de venir, lo importante es estar listos para el retorno de Cristo.

No importa lo que haya de venir, importa estar listo. Si el cielo se desploma prefiero creer y saber que Cristo volverá y tener una relación salvadora con él, que saber cuándo se caerá el cielo.

Este es el mensaje para este tiempo. Dios te bendiga.

 

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