Obesidad + Diabetes = “Diabesidad”

Obesidad + Diabetes = “Diabesidad”

La obesidad es la causa de varios problemas de salud, incluido un elevado riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y algunos cánceres. Con todo, uno de los más comunes, es la diabetes. En todo el mundo, más de trescientos millones de personas padecen diabetes, alrededor de uno de cada veinte habitantes de nuestro planeta. Entre los países en donde es más probable que hacia 2030 aumente la tasa de incidencia de esa enfermedad se encuentran China, India y los Estados Unidos. Y los siguen muchos otros, tanto ricos como pobres. La obesidad, definida como el sobrepeso equivalente a un 20% o más del normal correspondiente a la estatura de una persona, es el primer factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. El 80% de las personas que padecen diabetes tipo 2 son obesas. La diabetes y la obesidad están tan estrechamente relacionadas que muchos expertos se refieren a ellas como si de una única enfermedad se tratase y la han apodado “diabesidad”.

La tasa de diabetes en la población general ha aumentado espectacularmente. Y lo mismo sucede con la obesidad, el primer factor de riesgo para desarrollar diabetes. Se estima que cada año mueren 3.4 millones de personas a causa de complicaciones derivadas de la diabetes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que, para el 2030, la diabetes será la séptima causa de muerte. Si la diabetes es un enemigo tan moral, es importante que sepamos cómo vencerlo.

Qué es la diabetes

En nuestro cuerpo poseemos un intrincado sistema de vasos sanguíneos que podemos imaginar como una red de tubos cuyo mayor diámetro es de 2.5 centímetros y el menor es de tan solo 0.0051 milímetros, lo suficiente para que solo pueda pasar un único glóbulo rojo cada vez. La sangre lleva todos los nutrientes que necesitan las células del cuerpo para desarrollar correctamente sus funciones. La fuente de energía de las células es una forma de azúcar simple llamada glucosa.

Demasiada glucosa (azúcar) puede dañar las células. Por eso, el cuerpo dispone de un extraordinario sistema para regular la cantidad de azúcar que hay en la sangre. Lo hace gracias a la insulina, una sustancia que producen las células del páncreas.

La diabetes es una enfermedad crónica en la que la cantidad de azúcar que lleva la sangre no está regulada correctamente. Tanto puede ser que el cuerpo no produzca insulina con normalidad (diabetes tipo 1, también conocida como DMT1) como que desarrolle una resistencia a la insulina, lo que significa que no hay un control efectivo del azúcar (diabetes tipo 2, o DMT2).

En las mujeres embarazadas que nunca antes habían presentado un cuadro diabético se puede presentar un tercer tipo. Suele declararse al final del tercer mes de gestación. La obesidad durante el embarazo es un factor de riesgo principal para que el feto desarrolle obesidad infantil. También incrementa el riesgo de padecer de hipertensión arterial durante el embarazo, así como otras graves complicaciones. Los bebés nacidos de madres obesas tienen mayor probabilidad de padecer defectos congénitos y problemas cardiacos.

La diabesidad durante el embarazo puede acarrear graves complicaciones que acabarán afectando a la madre y al feto. Si la madre presenta un nivel de glucosa en la sangre (glicemia) elevada, el funcionamiento de las células del bebé se verá perjudicado, lo que podría desembocar en muerte celular y mayores anormalidades en el recién nacido.

La glicemia elevada disminuye mediante un aumento en la emisión de orina. La mayor pérdida de líquidos, así como de azúcar, a través de la orina estimula el mecanismo de la sed y es la causa por la que los diabéticos tienden a beber mucha agua. Es probable que su peso corporal se reduzca, al tiempo que, a largo plazo, aparezcan daños en el sistema neurológico o vascular. En este último caso, es posible que se produzca un infarto de miocardio, un derrame cerebral o un fallo renal. Si no se vigila, la destrucción de los vasos sanguíneos puede desembocar en gangrena de las extremidades.

Prevención, reversión o control de la diabetes.

Aunque es cierto que el control estricto de la glicemia contribuye a prevenir los efectos negativos de la diabesidad y mejora los resultados del embarazo, no hemos de pasar por alto que puede convertirse en un objetivo difícil de alcanzar.

Una alimentación baja en carbohidratos refinados y grasas saturadas, combinada con ejercicio moderado regular, puede mejorar la salud tanto de la madre como del feto; pues ese tipo de cambios de estilo de vida ayudan a controlar el peso durante la gestación. Para las mujeres que padecen obesidad mórbida (extrema) y contemplan la posibilidad de un embarazo, las intervenciones quirúrgicas pueden ser útiles alternativas a la alimentación y el ejercicio a la hora de regular el peso, prevenir la aparición de la diabetes o, en algunos casos, revertirla. Mediante el control riguroso y el estricto seguimiento de un plan de salud es posible evitar la diabesidad y sus complicaciones.

Los diabéticos tienen que controlar muy de cerca su glicemia y es muy probable que necesiten inyectarse insulina, sobre todo en la diabetes tipo 1. Algunos pacientes con diabetes tipo 2 necesitan medicamentos reductores de glicemia, pero la base del tratamiento ha de ser el cambio a un régimen alimentario basado en vegetales, frutas, verduras, hortalizas frescas y frutos secos, así como baja en carbohidratos refinados y grasas saturadas. Los cambios en el estilo de vida como el ejercicio y la pérdida de peso pueden prevenir o retrasar la aparición de una diabetes tipo 2.

La American Diabetes Association analizó el valor de una alimentación vegetariana y formuló la siguiente observación: “Un estilo de vida vegetariano es una opción saludable, incluso si se padece diabetes. Las investigaciones apoyan que seguir ese tipo de alimentación puede contribuir en la prevención y el control de la diabetes […] Comparadas con la alimentación tradicional norteamericana, la alimentación vegana [la que no incluye ningún producto de origen animal] tiene un elevado contenido de fibra de forma natural, unos índices de grasas saturadas mucho más reducidos y una ausencia absoluta de colesterol. […] El alto contenido en fibra de este estilo de alimentación puede ayudar a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo después de las comidas y ello reduce la posibilidad de necesitar comer entre horas. […] Asimismo, esta alimentación también tiende a ser menos costosa desde el punto de vista económico. La carne, las aves y el pescado suelen ser los alimentos más caros”.

Esperamos que estas recomendaciones puedan ser de gran ayuda para ti, para que, en caso de que ya padezcas diabetes o diabesidad, puedas controlarla, y en dado caso revertirla, y si aún no la padeces pero estás en riesgo, puedas evitarla y mantener una buena salud, y que así Dios sea glorificado a través de tu cuerpo.

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