Trasplante cardíaco

Trasplante cardíaco.

“Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” Ezequiel 36:26.

Cuando en 1967 el doctor Christian Barnard realizó la primera operación de trasplante cardíaco, el mundo vibró con inmenso entusiasmo y millares de cardíacos recuperaron las esperanzas.

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La vitamina D

La vitamina D.

Esta información es recopilada gracias a estudios realizados por Peter N. Landless, quien es cardiólogo nuclear certificado y director del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General, y también por Allan R. Handysides, quien es ginecólogo certificado y exdirector del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General.

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A la puerta de los tibios

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

JESÚS está llamando a la puerta de nuestros corazones, es decir, de nuestras mentes laodicenses, deseando entrar y habitar en nosotros. Él pide permiso, y somos nosotros quienes decidimos si lo queremos o no en nuestra casa espiritual. DIOS hace todo por nosotros, sin embargo, una cosa, una única cosa es la que debemos hacer: abrir la puerta, es decir, decidir si queremos o no ser transformados, si deseamos o no la comunión con nuestro Salvador. Leer más

La venganza le pertenece a Dios

La venganza le pertenece a Dios

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, antes dad lugar a la ira de Dios. Porque escrito está: ‘Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor’” Romanos 12:19.

Muchas personas sufren enfermedades originadas en sentimientos de odio, con efectos en su organismo o en su personalidad.

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Herir o sanar. El poder de las palabras

Herir o sanar. El poder de las palabras.

El Señor nos pide que pasemos todo –cada pensamiento, cada palabra de respuesta– por el filtro de su gracia.

“Pueden palos y piedras mis huesos quebrar, pero las palabras jamás lastimar”, dice la canción infantil que muchos niños balbucean entre lágrimas ante sus acosadores. Pero como todos sabemos, la frase no es muy veraz. Las palabras pueden lastimar, inclusive por mucho tiempo.

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Advertencia sobre la práctica mezquina.

Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.( Malaquías 1:11)

Sea el pueblo de Israel, sean los judíos o sea la iglesia. Entenderemos algo sobre el respeto que debe corresponder a ese amor. Veremos que nuestra dedicación a DIOS debe ser de primera calidad, así como en aquellos días él no aceptaba los sacrificios de segunda categoría, como de animales defectuosos por ejemplo. También aquellos que son líderes deben esforzarse para enseñar correctamente y ni pensar en enseñar una cosa mientras se practica otra dando un pésimo testimonio. Todos nosotros debemos ser fieles a DIOS en nuestros diezmos y ofrendas, pues eso es lo que le devolvemos y damos por ya habernos bendecido. “Si nuestros negocios seculares prosperan, ello se debe a que Dios nos bendice. Una parte de estos ingresos debe consagrarse a los pobres, y una gran porción debe dedicarse a la causa de Dios. Cuando se le devuelve a Dios lo que él pide, el resto será santificado y bendecido para nuestro propio uso. Pero cuando un hombre roba a Dios reteniendo lo que él requiere, su maldición recae sobre el conjunto” (Joyas de los Testimonios 1, 555). Leer más

Tres condiciones esenciales

Tres condiciones esenciales.

“Cuando te vaya bien, sé feliz; y en el día del mal considera. Dios hizo lo uno y lo otro. Por tanto, el hombre no descubre lo que le traerá el futuro” Eclesiastés 7:14.

Todos tenemos días alegres y prósperos. Sólo no perciben la presencia de los días venturosos los que cultivan un espíritu ácido y sombrío. Hay personas que murmuran cuando llueve, pero no saben cantar cuando brilla el sol; que protestan por las espinas que incomodan, pero no se entusiasman con las flores que alegran la vida. Les falta, al parecer, la capacidad de saber disfrutar las alegrías de la vida en su plenitud.

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La iglesia y el amor divino

La iglesia y el amor divino

“Y yo conservaré en Israel 7,000 fieles, que no doblaron sus rodillas ante Baal, ni sus bocas lo besaron” 1 Reyes 19:18.

El pastor Enoch de Oliveira contó una de sus tantas experiencias como ministro. Relata que hace algunos años un encanecido miembro de una de nuestras iglesias fue a verlo. Abriendo el corazón, expresó con profunda angustia sus impresiones sombrías relacionadas con el futuro de la iglesia. “Nuestros jóvenes son frívolos y livianos. Los miembros se conducen de un modo general con impresionante apatía espiritual. Nuestras hermanas acompañan la moda con alarmante servilismo. Nuestras instituciones están infiltradas con el espíritu de este siglo”. Sus palabras traducían amargura y derrota.

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¿Cuál es nuestro origen?

¿Cuál es nuestro origen?

Saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, es de vital importancia para determinar nuestro futuro como humanidad.

¿Cuál es nuestro origen? ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hacia dónde vamos? Las respuestas a estas preguntas determinarán nuestra vida presente y futura.

Sin un origen apropiado, no hay rumbo ni sentido en la vida más que el de “sobrevivir”.

Paz, seguridad, alegría y sentido de pertenencia, son el resultado de saber que Dios nos creó.

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El Rey del Universo

“Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra.” (Zac. 9:16).

El Rey del Universo, Creador de esta Tierra, se transformaría en un ser humano simple y sencillo, por lo tanto, reemplazaría a los hombres en la búsqueda de la victoria sobre la situación de esclavitud creada por el pecado. Él dejaría su gloria, que ni siquiera podemos imaginar. De la humildad del reino celestial, donde la gloria proviene de la capacidad de servir, llegaría a la humildad de los seres humanos pecadores. Él vendría a demostrar obediencia a su propia ley, que en resumen es amor incondicional para todos. Mostraría que incluso en una condición total de pecador, en un cuerpo mortal sujeto a todas las condiciones de los mortales, es posible amar a tu prójimo como a ti mismo .De ahí la importancia de la vergonzosa muerte en la cruz. Esto, en esos días difíciles de reconstrucción en Jerusalén, era mirar más allá de esas dificultades y aferrarse a la certeza de que el Salvador vendría, con el propósito de volver a poner todo en su lugar, como era antes del pecado. Y la nación santa debería haber sido una demostración al mundo, de esa fe, al igual que nosotros los adventistas, de la fe de que JESÚS regresa nuevamente. Por eso somos «adventistas». Leer más