Jesús es nuestro consuelo

Jesús es nuestro consuelo.

“Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar” Mateo 11:28.

Leía el relato de un pastor, quien contaba que en un viaje que realizaba, en el avión se sentó junto a él un hombre con quien entabló una conversación. Durante la plática el hombre le explicaba que su esposa había fallecido. Era víctima de un profundo dolor y pesar y ya no tenía ganas de vivir. ¡Cuánto dolor nos causa la pérdida de un ser amado!

Cuando Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”, no se refería solo a la tristeza por la pérdida de las personas que amamos. La causa del sufrimiento a la que se refería en esta bienaventuranza es la del dolor que sentimos cuando nos damos cuenta de que “en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien” (Romanos 7:18).

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Niégate a ti mismo

Niégate a ti mismo.

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: ‘Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” Santiago 4:6.

“Humildad”. ¿Qué tan difícil se te hace ser humilde con los demás? Debido a la naturaleza pecaminosa del ser humano seguramente te sea muy complicado, y esa dificultad aumente día con día.

Pocos principios bíblicos son más desagradables para la naturaleza humana y más opuestos a su forma de pensar que estas palabras de Jesús: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”. ¿Pero por qué es tan desagradable, si Jesús promete que seremos felices y así heredaremos la tierra? Precisamente, porque la naturaleza del hombre tiende a poner el “yo” en primer lugar.

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Oraciones cortocircuitadas

Oraciones cortocircuitadas.

“Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” Mateo 6: 14, 15.

Quiero creer que todos estamos de acuerdo en que el amor de Dios es incondicional porque él es así; “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Sin embargo, su relación, su interacción o su conexión con los que ama sí es condicional.

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Basta con confiar

Basta con confiar.

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová, el Señor, está la fortaleza de los siglos” Isaías 26:4.

Empecemos directamente esta reflexión llevando nuestra mente y nuestra imaginación a la siguiente escena:

Los discípulos salían de Capernaum junto con Jesús en una barca de pesca. El viaje comenzó tranquilo, los discípulos no tenían nada de qué preocuparse. Imagino que en ese momento ni siquiera recordaban que el mismo Jesús viajaba con ellos. Tal vez lo veían como un pasajero más, un simple ser humano como todos los que abordaban la barca.

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El mundo necesita más personas enamoradas de Dios

El mundo necesita más personas enamoradas de Dios.

“Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas sus fuerzas” Deuteronomio 6:5.

¿Alguna vez te has puesto a pensar para qué sirve cada parte de nuestro cuerpo, por más diminuta que sea?

Muchas veces creemos que algunas partes en nuestro cuerpo, por ser muy pequeñas, no funcionan para nada, o su función no tiene importancia, sin embargo, fueron creadas porque su vitalidad en nuestro cuerpo es importante, y no debemos dudar de ello.

En esta reflexión no hablaremos de un órgano diminuto. De hecho, del órgano que hablaremos será del corazón; el órgano del cual dependen todos los demás.

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Amar es cuidar

Amar es cuidar.

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:44.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). Seguramente has escuchado este texto en repetidas ocasiones, sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado qué querría decir Jesús al ordenarnos que amemos al prójimo como a nosotros mismos? ¿Realmente has entendido todo lo que engloba este texto?

Podemos llegar a pensar que Jesús pide que amemos al prójimo y ya está. Déjame darte una explicación un poco más profunda: Si las palabras de Jesús hubieran sido solamente: “Amarás a tu prójimo”, bien podríamos amar a nuestro prójimo a distancia, o quizá lo tratásemos como si fuera de la familia, pero un poco menos. Probablemente haríamos por él la mitad, una tercera parte o una décima parte de lo que hacemos por nosotros mismos. ¿Me explico un poco mejor ahora?

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Vosotros sois la sal

Vosotros sois la sal.

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6.

Hace un tiempo atrás leí algo acerca de la expedición terrestre que realizaron Lewis y Clark entre los años 1804 y 1806 de ida y vuelta a la costa del océano Pacífico, la primera en el territorio de los Estados Unidos de América. Cuando, finalmente, la expedición llegó al océano Pacífico, descubrieron que casi se habían agotado las reservas de sal. En la desembocadura del río Columbia no había barcos que pudieran proporcionarles sal para el camino de regreso a casa. ¿Qué podían hacer en esa situación? Sabían que, para regresar, tendrían que caminar. También sabían que no podían regresar sin sal. Así que se vieron obligados a pasar la mayor parte del invierno en aquel lugar evaporando el agua del océano para obtener sal y así poder volver a casa.

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El hombre más humilde del pueblo.

El hombre más humilde del pueblo.

“Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación.” Salmo 149:4

Cuando me toca realizar una reflexión me gusta mucho ilustrarla con una historia para entrar en contexto de lo que se trata de expresar en ella, así que para comenzar esta reflexión te voy a contar una pequeña historia.

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También necesitamos a Dios cuando todo va bien.

También necesitamos a Dios cuando todo va bien.

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7)

Al atardecer, después de un día agitado y cansado, cuando Jesús terminó de enseñar a la orilla del mar, dentro de una barca, solicitó a sus discípulos cruzar a la otra orilla. Despidieron entonces a toda la gente que asistió a escuchar al maestro, y partieron al otro lado.

Durante su travesía, los azotó una fuerte tormenta. No cabe duda que Jesús pudo haber evitado esta tormenta para que sus discípulos tuvieran un viaje placentero y no tuvieran nada de qué preocuparse, pero era necesario que esto ocurriera para que aprendieran una lección de confianza. En el momento que la tormenta los azotó lo comprendían, pero esa tormenta era para su propio bien. Jesús tenía intenciones de enseñarles con esto, que sus seguidores no se librarán de las tormentas del camino. Solamente cuando lleguemos al cielo disfrutaremos de una calma eterna y placentera, sin embargo, en nuestro andar por esta tierra pasaremos por momentos donde estaremos completamente sumidos en la agitación y el caos.

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¿Cómo puedo escuchar la voz de Dios?

¿Cómo puedo escuchar la voz de Dios?

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:16-18)

No cabe duda que la oración es el don más maravilloso que Dios nos ha regalado en esta tierra. El arte de hablar con Dios. La manera en que podemos estar en completa conexión con él en cualquier momento y lugar.

A través de la oración podemos platicar a Dios de literalmente todo: situaciones que nos aflijan, momentos que nos hayan hecho felices, lecciones que hayamos aprendido durante el día, extender nuestros agradecimientos por tantas bendiciones que nos otorga aún sin merecer, expresar nuestros deseos y peticiones, e inclusive pedir perdón por nuestras faltas.

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