¿Cómo vencer la tentación?

¿Cómo vencer la tentación?

“¿Por qué dormís? Levantaos y orad conmigo para que no entréis en tentación” Lucas 22:46.

“Después Jesús salió, y se fue, como solía, al monte de los Olivos. Y sus discípulos lo siguieron” (Lucas 22:39).

La última cena había terminado. Jesús y sus discípulos habían llegado al huerto de Getsemaní. Aquella noche se decidía si Jesús estaba dispuesto a beber la amarga copa del sufrimiento y la muerte.

“Cuando llegó a ese lugar, les dijo: ‘Orad para que no entréis en tentación’. Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oró,” (Lucas 22:40, 41).

Leer más

Un llamamiento al arrepentimiento

Un llamamiento al arrepentimiento.

“El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia” Proverbios 28:13.

Con el paso del tiempo ha habido una palabra que ha ido desapareciendo casi por completo de la predicación y de la vida de muchos creyentes. Esa es “arrepentimiento”. ¿Por qué no nos gusta oír esta palabra? Básicamente, cuando escuchamos la palabra “arrepentimiento” implica que somos responsables de lo que hacemos.

Leer más

Jesús nos limpiará

Jesús nos limpiará.

“Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande” Job 8:7.

En la actualidad y en todo el mundo, nos abruman un sinfín de enfermedades físicas. Piensa en la peor de las enfermedades que se conocen hoy en día: lo que piensas es lo que pensaba la gente de los tiempos bíblicos acerca de la lepra.

La hermana Elena de White en “El Deseado de Todas las Gentes” relata: “La lepra era la más temida de todas las enfermedades conocidas en el Oriente. Entre los judíos, era considerada como castigo por el pecado, y por lo tanto se la llamaba el “azote”, “el dedo de Dios”. Profundamente arraigada, imposible de borrar, mortífera, era considerada como un símbolo del pecado. La ley ritual declaraba inmundo al leproso. Como si estuviese ya muerto, era despedido de las habitaciones de los hombres. Cualquier cosa que tocase quedaba inmunda y su aliento contaminaba el aire. El leproso era aislado de su familia, separado de la congregación de Israel, y condenado a asociarse únicamente con aquellos que tenían una aflicción similar. Ni aún los reyes y gobernantes estaban exentos” (DTG., cap. 27, p. 247).

Leer más

Jesús es nuestro consuelo

Jesús es nuestro consuelo.

“Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar” Mateo 11:28.

Leía el relato de un pastor, quien contaba que en un viaje que realizaba, en el avión se sentó junto a él un hombre con quien entabló una conversación. Durante la plática el hombre le explicaba que su esposa había fallecido. Era víctima de un profundo dolor y pesar y ya no tenía ganas de vivir. ¡Cuánto dolor nos causa la pérdida de un ser amado!

Cuando Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”, no se refería solo a la tristeza por la pérdida de las personas que amamos. La causa del sufrimiento a la que se refería en esta bienaventuranza es la del dolor que sentimos cuando nos damos cuenta de que “en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien” (Romanos 7:18).

Leer más

Niégate a ti mismo

Niégate a ti mismo.

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: ‘Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” Santiago 4:6.

“Humildad”. ¿Qué tan difícil se te hace ser humilde con los demás? Debido a la naturaleza pecaminosa del ser humano seguramente te sea muy complicado, y esa dificultad aumente día con día.

Pocos principios bíblicos son más desagradables para la naturaleza humana y más opuestos a su forma de pensar que estas palabras de Jesús: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”. ¿Pero por qué es tan desagradable, si Jesús promete que seremos felices y así heredaremos la tierra? Precisamente, porque la naturaleza del hombre tiende a poner el “yo” en primer lugar.

Leer más

Oraciones cortocircuitadas

Oraciones cortocircuitadas.

“Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” Mateo 6: 14, 15.

Quiero creer que todos estamos de acuerdo en que el amor de Dios es incondicional porque él es así; “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Sin embargo, su relación, su interacción o su conexión con los que ama sí es condicional.

Leer más

Basta con confiar

Basta con confiar.

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová, el Señor, está la fortaleza de los siglos” Isaías 26:4.

Empecemos directamente esta reflexión llevando nuestra mente y nuestra imaginación a la siguiente escena:

Los discípulos salían de Capernaum junto con Jesús en una barca de pesca. El viaje comenzó tranquilo, los discípulos no tenían nada de qué preocuparse. Imagino que en ese momento ni siquiera recordaban que el mismo Jesús viajaba con ellos. Tal vez lo veían como un pasajero más, un simple ser humano como todos los que abordaban la barca.

Leer más

El mundo necesita más personas enamoradas de Dios

El mundo necesita más personas enamoradas de Dios.

“Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas sus fuerzas” Deuteronomio 6:5.

¿Alguna vez te has puesto a pensar para qué sirve cada parte de nuestro cuerpo, por más diminuta que sea?

Muchas veces creemos que algunas partes en nuestro cuerpo, por ser muy pequeñas, no funcionan para nada, o su función no tiene importancia, sin embargo, fueron creadas porque su vitalidad en nuestro cuerpo es importante, y no debemos dudar de ello.

En esta reflexión no hablaremos de un órgano diminuto. De hecho, del órgano que hablaremos será del corazón; el órgano del cual dependen todos los demás.

Leer más

Amar es cuidar

Amar es cuidar.

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:44.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). Seguramente has escuchado este texto en repetidas ocasiones, sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado qué querría decir Jesús al ordenarnos que amemos al prójimo como a nosotros mismos? ¿Realmente has entendido todo lo que engloba este texto?

Podemos llegar a pensar que Jesús pide que amemos al prójimo y ya está. Déjame darte una explicación un poco más profunda: Si las palabras de Jesús hubieran sido solamente: “Amarás a tu prójimo”, bien podríamos amar a nuestro prójimo a distancia, o quizá lo tratásemos como si fuera de la familia, pero un poco menos. Probablemente haríamos por él la mitad, una tercera parte o una décima parte de lo que hacemos por nosotros mismos. ¿Me explico un poco mejor ahora?

Leer más

Vosotros sois la sal

Vosotros sois la sal.

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6.

Hace un tiempo atrás leí algo acerca de la expedición terrestre que realizaron Lewis y Clark entre los años 1804 y 1806 de ida y vuelta a la costa del océano Pacífico, la primera en el territorio de los Estados Unidos de América. Cuando, finalmente, la expedición llegó al océano Pacífico, descubrieron que casi se habían agotado las reservas de sal. En la desembocadura del río Columbia no había barcos que pudieran proporcionarles sal para el camino de regreso a casa. ¿Qué podían hacer en esa situación? Sabían que, para regresar, tendrían que caminar. También sabían que no podían regresar sin sal. Así que se vieron obligados a pasar la mayor parte del invierno en aquel lugar evaporando el agua del océano para obtener sal y así poder volver a casa.

Leer más