Día Especial de Ayuno

Día Especial de Ayuno.

“El ayuno que yo escogí”.
“¿Es tal el ayuno que me agrada, un día en que el hombre se aflija, y baje su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y ceniza? ¿A esto llamáis ayuno, y día agradable al Señor? Antes, el ayuno que me agrada es éste: Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas opresivas, dejar libres a los quebrantados, que rompas todo yugo. Que partas tu pan con el hambriento, a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano” (Isaías 58:5-7).

Vemos en la cita anterior que el verdadero ayuno, desde la perspectiva de Dios, se relaciona más con la negación propia y con la preocupación por el bienestar de nuestro prójimo que con el mero acto de dejar de comer.

“El ayuno verdadero que debiera recomendarse a todos, es abstinencia de todo alimento estimulante, y el debido consumo de alimentos sencillos que Dios ha provisto en abundancia. Los hombres debieran pensar menos acerca de lo que beberán y comerán del alimento temporal y dar más importancia al alimento del cielo que los tonificará y los vitalizará en toda su experiencia religiosa” (CSRA 223).

Comentando Isaías 58:5-7 Elena G. de White escribió: “En estas palabras se presenta el espíritu y el carácter de la obra de Cristo. Toda su vida fue un sacrificio de sí mismo por la salvación del mundo. Ora ayunase en el desierto de la tentación, ora comiese con los publicanos en el banquete de Mateo, estaba dando su vida por la redención de los perdidos” (El Deseado de todas las gentes, p. 244).

El verdadero ayuno es “la religión pura y sin mancha ante Dios el Padre, [que] es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo” (Santiago 1:27). Está relacionado con la compasión. Está identificado por actos de bondad hacia la humanidad caída.

“¿Para qué ayunar?”

(Tomado del libro: “Para qué y cómo ayunar” del Doctor Félix Cortez).

“Para ciertas cosas el ayuno y la oración son recomendados y apropiados” (CSRA 222). Podríamos mencionar el ayuno y la oración para algunas necesidades específicas como las siguientes:

Para escudriñar las Escrituras y conocer la voluntad de Dios: “Con frecuencia ayunábamos a fin de conocer mejor la verdad” (CSRA 222).

Para fortalecer la fe en tiempos de crisis: “A fin de tener éxito en un conflicto tal, debían encarar la obra con un espíritu diferente. Su fe debía ser fortalecida por la oración ferviente, el ayuno y la humillación del corazón” (DTG 397).

Para cambiar un régimen a base de carne a otro más apropiado para la salud: “Si nuestro apetito reclama carne de animales muertos, se impone la necesidad de ayunar y orar, para que el Señor nos dé su gracia para negarnos los apetitos carnales que combaten contra el alma” (CSRA 479).

Para vencer la concupiscencia: “En las manos de Dios es un medio para limpiar el corazón y fomentar la buena disposición” (CSRA 479).

En la preparación para hacer frente a la oposición con mansedumbre: “Con escrutinio del corazón y frecuente ayuno debieran rogar a Dios que les ayude especialmente para dar una victoria gloriosa a su preciosa y salvadora verdad” (Ibíd.).

Sugerencias:

  • Practica el ayuno con tu familia el primer sábado de cada trimestre del año.
  • Puedes realizar un ayuno de alimentos estimulantes y comer solo frutas.
  • Si decides abstenerte de todo tipo de alimento, puedes iniciar tu ayuno el viernes a la puesta del sol y concluirlo el sábado al mediodía con una comida sencilla.
  • Planifica cuatro actividades que estimulen la compasión para realizarlas con tu familia cada primer sábado de cada trimestre.

Algunas ideas de lo que puedes hacer son:

  • Visita una viuda.
  • Comparte una despensa con otra familia en necesidad.
  • Visita un enfermo.
  • Lleva alimentos a las personas que visitan a sus enfermos en un hospital.
  • Lleva ropa a alguna persona pobre.
  • Visita una cárcel.
  • Lleva algo de ayuda a un orfanatorio o a un asilo.
  • Invita a comer a su casa a una familia pobre de la iglesia o del vecindario.
  • Comparte el evangelio distribuyendo revistas con tu familia.
  • Aprovecha ese día para reconciliarte con alguien rompiendo todo yugo.
  • Distribuye lonches en la calle a personas que deambulan sin destino.

Usa tu creatividad. Haz de este día una experiencia de compasión.

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