“Pondré enemistad entre ti [la serpiente] y la mujer”

“Y enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15).

La enemistad significa que la mujer, Eva, no quedaría sometida a la serpiente. No le serviría por libre y espontánea voluntad, ni se doblegaría condicionándose a la voluntad de la serpiente. Es decir que la mujer mantendría vínculos con el Creador, pues había sido engañada, no se había revelado sólo por su propia iniciativa. Ella había cometido apenas un pecado, y ahora se había convertido en un ser mortal, pero se resistiría a la voluntad de la serpiente. Lucifer, con su engaño, no había conquistado el corazón y la fidelidad de la mujer. Leer más

Una experiencia cotidiana

Una experiencia cotidiana.

“Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase al Señor, quien tendrá de él misericordia, y a nuestro Dios, que es amplio en perdonar” Isaías 55:7.

El pastor Richard O’Ffill relata que cierta vez le invitaron para que hablara en una de las prisiones estatales de Florida, en Estados Unidos. Cada semana la administración penitenciaria permite que la Iglesia Adventista del Séptimo Día lleve a cabo reuniones con los presos que opten por asistir.

Después de un corto sermón, uno de los presos habló con el pastor con relación a su vida espiritual. Sonriente, le dijo: “He sido salvado veintitrés veces”.

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¿Cómo es Jesús?

¿Cómo es Jesús?

“Porque así nos ha mandado el Señor: ‘Te he puesto por luz de los gentiles, para que seas salvación hasta lo último de la tierra’” Hechos 13:47.

Leía hace poco la historia de un pastor llamado Richard O’Ffill.

En su historia relata que su padre era un pastor joven cuando fue nombrado director del Departamento de Ministerios de la Iglesia en la Asociación de Kentucky-Tennessee, en los Estados Unidos. Una mañana, de camino a la oficina, vio a un borracho que se tambaleaba por la acera. Cuando el auto de su padre se le acercó, vio cómo el hombre perdía el equilibrio y caía pesadamente al suelo a causa de la borrachera.

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¿Cómo encarar los casos de rebeldía dentro de la iglesia?

«Así, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido de nosotros, por palabra y por carta” 2 tes. 2:15.

Mientras estemos en la tierra enfrentaremos dificultades y cometeremos errores. Eso, por dos razones. En primer lugar, porque todavía somos pecadores. Aunque podamos estar en franco proceso de transformación, en la senda de la santificación, y estemos cada día más capacitados para la obediencia a Dios, solo seremos perfectos cuando seamos plenamente transformados, y eso solo ocurrirá en el día del regreso de Cristo. El segundo motivo es que, en este planeta, mientras no sea restaurado, mientras aquí Satanás y sus ángeles continúen intentando inducirnos al error, como pecadores que somos estaremos sujetos a ser engañados. Esa es la realidad. Por lo tanto, lo que debemos hacer es velar. Leer más

Nuestro origen será parte de la gran controversia.

«Reconoced que El Señor es Dios. El nos hizo y somos de Él. Pueblo suyo somos y ovejas de su prado” Sal. 100:3

Para aquellos que no saben, cómo se producirá el fuerte clamor, que se desata con el decreto del domingo. De hecho, este decreto se produce porque la IASD ya estará en una actividad evangelística cada vez más intensa, como vemos hoy. Es una respuesta de guerra para silenciar a la IASD. Entonces, ¿qué pasa realmente? La actividad evangelística de nuestra iglesia aumentará a una intensidad como nunca en este planeta, que se llama un fuerte clamor. Leer más

Expresión Joven Noviembre 2019 – Solamente en Dios hay un genuino reposo

La razón de nuestra incapacidad para obedecer consiste en que somos carnales e inclinados al pecado. Por otra parte, la Ley de Dios es espiritual. Necesitamos que el Espíritu Santo nos posea para habilitarnos a obedecer la Ley espiritual. Es imperativo pedir a Dios que su Santo Espíritu controle nuestras vidas, para ser capaces de amar, servir y obedecer a Dios. Asimismo, que su Ley sea nuestra delicia, tema de conversación y el filtro que nos permita discernir lo mejor.

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El Señor es santo

El Señor es santo.

“Justo es Jehová en todos sus caminos y misericordioso en todas sus obras” Salmo 145:17.

Ningún padre terrenal es santo en grado absoluto como nuestro Padre celestial. Cuando decimos: “Santificado sea tu nombre”, no le dedicamos ningún cumplido extraordinario; es un reconocimiento.

Los diccionarios dicen que las cosas santas pertenecen o están relacionadas con un poder divino, que son sagradas y dignas de adoración, que están apartadas para un propósito religioso o que merecen un respeto o una reverencia especiales.

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Consejos sobre cómo vivir el evangelio.

«No menospreciéis las profecías, examinadlo todo retened lo bueno” (1 Tes. 5:20,21)

Los consejos, son consejos sobre cómo hacerlo correctamente. Las personas sabias aprovechan estos consejos y ganan en la vida. Son pautas pequeñas, pero de gran efecto práctico para quienes las siguen.

La profecía nos dice varias cosas. La principal de ellas es la revelación del poder de Dios, porque ¿quién más en el universo puede conocer el futuro? Entonces, ¿quién puede estar más seguro al lado de un Ser que tiene esta habilidad y quién puede hacer todo? La profecía también anticipa la historia. La Biblia es en gran parte un libro de historia, y en la parte de profecía cuenta la historia del futuro. Entonces sabemos algo relevante sobre el futuro, y eso es un privilegio. Las profecías no son despreciadas, son un privilegio particular para el pueblo de Dios. Leer más

Misericordia inmerecida

Misericordia inmerecida.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mateo 5:7.

Hace unos años, Hildegard Goss-Mayr, del Movimiento Internacional de la Reconciliación, relató esta historia real: Durante los trágicos combates que tuvieron lugar en Líbano a lo largo de la década de los setenta del siglo pasado, un alumno de un seminario cristiano iba andando de un pueblo a otro cuando cayó en una emboscada tendida por un guerrillero druso. El guerrillero le ordenó que bajara por un sendero con el fin de fusilarlo.

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Cumplir la ley

Cumplir la ley.

“El fin de todo discurso, es éste: Venera a Dios y guarda sus Mandamientos, porque éste es todo el deber del hombre” Eclesiastés 12:13.

Supongamos que estoy conduciendo por la ciudad donde vivo. Imagina que llego a un cruce y el semáforo que corresponde a mi vía está en rojo. Me paro y espero a que cambie. Cuando se pone en verde, continúo; pero luego, al cabo de medio kilómetro, hay otro semáforo que también está en rojo. Esta vez no me detengo, sino que, sin más, sigo adelante. Como puedes imaginar, al instante, detrás de mí, veo un automóvil con unas luces centellantes sobre la capota. Se trata de un agente de policía. Hace que me detenga junto a la acera. Bajo el cristal de la ventanilla, me pide mi permiso de conducir y me dice que me pondrá una multa por haberme saltado el semáforo en rojo. “Pero, agente”, replico yo, “no sé por qué tenía que detenerme en ese semáforo en rojo. Me detuve en el último y, en lo que a mí respecta, he cumplido la ley. No creo que tenga que detenerme más en ningún semáforo en rojo”.

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